Reflexiones en torno al Festival del Maíz.

El Maíz ha sido uno de los granos más preciados  y simbólicos en la cultura mesoamericana, tanto que fue considerada por nuestros antepasados como una deidad  entre los Mayas y creer que el origen del hombre provenía como fruto de la tierra a través del grano del maíz.

El maíz es uno de los elementos culturales más importantes y significativos de nuestro país, quien es uno de los pueblos herederos de la tradición mesoamericana, cuya cosmovisión, forma de organización, de conocimiento y de vida están íntimamente ligadas al cultivo y desarrollo de esta planta.

En esta época del año, por donde quiera que nos dirijamos por Suchitoto observaremos en los campos y montañas y comunidades grandes maizales que muestran como el maíz sigue siendo cultivado y continúa formando parte del sustento alimenticio básico para todas y todos. En su aspecto cotidiano pero simbólico, el maíz es base de la organización comunal, fuente de trabajo y espacio de reunión familiar. A su alrededor se entretejen mitos, leyendas, tradiciones y costumbres que forman parte del pasado histórico de las comunidades.

El maíz está vinculado con el pasado, el presente y el futuro de cientos de familias que encuentran en su cultivo una forma de auto-sustento y de referente identitario. Cada vez que una o un campesino cultiva la milpa, no sólo asegura su sustento alimenticio básico, sino que mantiene viva y presente una actividad que lo une con una herencia cultural de miles de años en la humanidad,  relacionándolo  con otros integrantes de su comunidad.

La concepción ancestral de nuestra relación con la tierra, y sobre todo con el cultivo del maíz, ha permitido a las comunidades reproducir sus formas de organización social y cultural. Es así como se nos han  transmitido conocimientos ancestrales en la elaboración de diferentes platillos típicos tradicionales pasados de generación en generación.

El maíz no es sólo un producto alimenticio, es un símbolo que puede articular la memoria colectiva de las comunidades, a través del cual el pasado mítico y simbólico de los pueblos autóctonos puede ser recuperado, reproducido y reinterpretado,  mediante el encuentro con nuestras jóvenes generaciones  y sus nuevas formas de entender y reinterpretar la importancia y el valor del maíz en nuestra vida actual.

De ahí surge la importancia de los festivales del maíz, para no solo ver y entenderlos como espacios para celebrar y dar gracias por las cosechas recibidas y conocer sus diferentes y deliciosos usos, sino también para comprender la importancia del maíz como práctica social que nos reúne, nos nutre, nos alimenta e identifica como comunidad como pueblo frente a la amenaza de la globalización económica, mediática, transgénica y tecnológica.

En la cosmovisión indígena de nuestros abuelos y abuelas el maíz es algo sagrado y no simplemente un producto mercantil como lo es para el mundo actual predominantemente económico. El mundo de lo sagrado es una idea que permea todos los ámbitos de la vida campesina y no se manifiesta solamente encuadrado dentro de la práctica religiosa. Es por esto que en determinado momento (como es el caso de los rituales mayas) una semilla de maíz merece una demostración de respeto y reverencia. El maíz entrelaza fuertes ritos ancestrales asociados al agradecimiento y petición por sustento, salud y felicidad en cada hogar y en toda la comunidad.

Estos festivales del maíz deberían  servirnos para el encuentro y reflexión –junto a un buen atole de elote- sobre estos temas y cómo en nuestras comunidades se está perdiendo el cultivo y cosecha del maíz como práctica social donde antes toda la familia participaba y celebraba. Recordamos como muchas milpas eran espacios de encuentro familiar y su primera cosecha motivo de celebración y unión familiar. Hay muchas reflexiones que podemos hacer en torno al  maíz, que  nos permiten entenderlo y representarlo como símbolo de lucha y resistencia de los pueblos campesinos ante los embates de la macroeconomía transgénica actual.

Foto: Julio Mejia

En La Gaceta Suchitoto les invitamos a disfrutar del festival del maíz con un exquisito atole de elote, una rigua, la famosa chicha, los tamales de elote, los elotes locos, las pupusas, y otros platillos típicos y modernos. Pero sobre todo les invitamos  a no olvidar nuestra relación ancestral con el maíz, y a mantener viva una herencia milenaria como símbolo que nos reúne, y une como comunidad en  identidad y hermandad como hijos e hijas del sagrado maíz en nuestro Suchitoto.

 

 

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