La crisis del lago Suchitlán: ¿descuido, cálculo o estrategia ambiental?

Suchitoto, Cuscatlán. – El Embalse del Cerrón Grande o lago Suchitlán, el espejo de agua más grande de El Salvador atraviesa una de las crisis ambientales más visibles de los últimos años: la proliferación masiva de la planta invasora conocida como lechuga de agua (Pistia Stratiotes), que durante meses a llegado a cubrir extensas áreas del embalse Cerrón Grande. Desde julio, un manto verde flota y se extiende sobre la superficie cubriendo más del 70% de los 135 km2 que ocupa el espejo de agua. Este verde paisaje, para los pescadores, las comunidades ribereñas y los ambientalistas es una señal de alarma de la cual ya se había advertido.

La pregunta que resuena en Suchitoto (frente al silencio de los demás distritos y comunidades afectadas) en las riberas del lago es: ¿por qué las autoridades responsables —el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL)— dejaron que esta planta se expandiera casi sin control?

Este articulo pretende buscar explicaciones a la grave crisis que representa la situación de un embalse creado a mediados de los años 70 y que reviste una importancia sin igual al ser un cuerpo de agua y ecosistema para la biodiversidad con reconocimiento RAMSAR y fuente principal en la generación de energía hidroeléctrica para el país.   

Una invasión anunciada: nada de que sorprenderse

La lechuga de agua es una planta flotante que se reproduce con gran rapidez en aguas cargadas de nutrientes, como las del lago Suchitlán, contaminadas por aguas residuales, fertilizantes agrícolas y desechos sólidos que llegan desde los ríos que alimentan el embalse.

Estudios de la Universidad de El Salvador (UES), del MARN y de diversas tesis universitarias vienen advirtiendo desde hace más de una década que la combinación de alta contaminación y falta de control haría de este embalse un lugar propicio para la invasión de especies acuáticas. En tal sentido es necesario decirlo con claridad: este escenario era previsible, pero las verdaderas medidas preventivas nunca llegaron.

Posibles razones de la inacción

La falta de respuesta oportuna de las autoridades puede tener varias posibles explicaciones, (ponga atención: son posibles explicaciones) que van desde la descoordinación institucional hasta posibles cálculos ambientales y económicos.

Falta de recursos y coordinación

La Comisión Ejecutiva del rio Lempa CEL es la administra del embalse con fines hidroeléctricos, pero el manejo ambiental debería ser compartido con el MARN. La ausencia de un plan conjunto y sostenido para el control de plantas acuáticas refleja la histórica falta de coordinación. Todo este pese a tener un “protocolo de atención” creado hace un par de años, pero sin efectiva aplicación.

Las campañas de limpieza requieren maquinaria especializada, combustible y mucho personal, lo que implica altos costos. La falta de un presupuesto asignado puede haber retrasado las acciones. A pesar de la opacidad y falta de acceso a la información,-como contraste informativo- se sabe que CEL gasto millones en la instalación de luces led en unos puentes en el oriente del país.

Uso de la planta como “filtro natural”

De acuerdo a conocedores, científicamente, la lechuga de agua tiene capacidad de absorber nutrientes, metales pesados y contaminantes del agua. En otros contextos, esta propiedad se ha utilizado en sistemas de fitorremediación para mejorar la calidad del agua.

Esto abre la posible hipótesis de que las autoridades pudieran ver en la planta un aliado “natural” para reducir la carga contaminante, dejando que se desarrolle antes de intervenir.

Minimización del problema

En algunos discursos oficiales, las autoridades ambientales han presentado la proliferación de estas plantas como un “fenómeno natural” que no requiere alarmismo. Bajo esta narrativa, la intervención se posterga hasta que la situación se vuelve crítica o hay voces que lo denuncian y exigen atención.

Intereses de gestión hidroeléctrica

CEL -cuyo principal objetivo es la generación de energía hidroeléctrica- podría no haber visto en la proliferación de estas plantas un problema inmediato para la generación de energía, mientras esta no represente una amenaza y no impactara la producción eléctrica, la urgencia pudo haber sido considerada menor.

¿Beneficio ambiental o excusa peligrosa?

Desde la perspectiva científica, la lechuga de agua tiene beneficios potenciales:

  • Absorbe fósforo, nitrógeno y otros contaminantes, reduciendo la eutrofización.
  • Puede atrapar metales pesados y actuar como un biofiltro natural.
  • Brinda refugio temporal a algunas especies de peces pequeños.

Sin embargo, cuando su proliferación es masiva, estos beneficios se convierten en riesgos:

  • Bloquea la entrada de luz solar, afectando el ecosistema acuático.
  • Reduce el oxígeno disuelto, provocando mortandad de peces.
  • Dificulta la navegación y las actividades de pesca artesanal.
  • Al morir y descomponerse, libera los contaminantes nuevamente al agua, agravando la contaminación.

Dejar crecer la planta como supuesta estrategia de “bioremediación” sin un estricto control técnico ni seguimiento científico puede convertirse en una excusa peligrosa que termina empeorando el problema de un espejo de agua como el del Cerrón Grande.

El costo social de la espera

Para las comunidades, la espera ha significado pérdidas directas. Pescadores de San Francisco Lempa, Potonico, Suchitoto y otros puntos ribereños (pese a un relativo silencio) manifiestan que el lago se volvió más difícil de navegar y que la pesca cayó drásticamente en las zonas invadidas.

Además, la acumulación de lechuga en las orillas genera malos olores y atrae mosquitos y zancudos, afectando la salud pública y disminuyendo fuertemente el turismo local.

“Nosotros sentimos que nos dejaron solos, que el lago ya no le importa al gobierno, pareciera que mientras las turbinas sigan produciendo energía eléctrica lo demás no les interesa”, comentó un pescador de Suchitoto en conversación con La Gaceta.

Lo que se pudo hacer y no se hizo

Monitoreo temprano: identificar los primeros brotes de lechuga antes de que se extendieran.

Acción coordinada: destacar personal técnico y trabajadores perennes en la vigilancia e involucrar a otras instituciones del gobierno, así como alcaldías y comunidades en planes de control inmediato.

Campañas de educación: concientizar sobre la relación entre la contaminación que llega al lago y la proliferación de estas plantas.

Ejercer estrictos niveles de control en las descargas de contaminantes a los ríos y afluentes que llegan al embalse. Construir plantas de tratamiento de aguas residuales en las grandes urbes.

La ausencia de estas medidas refleja no solo descuido, sino también una visión reducida del lago como un simple embalse hidroeléctrico, y no como un ecosistema vital para la biodiversidad y la vida de miles de familias.

¿Silencio estratégico o abandono ambiental?

El caso de la lechuga de agua en el lago Suchitlán expone una verdad que puede resultar muy incómoda: las autoridades ambientales parecen haber optado por la pasividad y la evasión, quizá confiando en que la planta cumpliera una función de limpieza natural, o quizá porque el costo económico y político de actuar de inmediato era demasiado alto.

Sea cual sea la razón, la consecuencia ha sido la misma: el ecosistema del lago y las comunidades ribereñas cargaron con el impacto.

Hoy, el Suchitlán necesita más que excusas: requiere un plan integral que combine control de plantas invasoras, tratamiento de aguas residuales en la cuenca y monitoreo permanente y constante. Mientras tanto, la pregunta queda flotando sobre el espejo verde del lago: ¿fue esto un descuido, un cálculo o un abandono deliberado? ¿Cuál será la solución?

*Este articulo no afirma ni pretende afirmar como ciertas, ninguna de las posibles explicaciones que se presentan y exponen sobre la situación del embalse Cerrón Grande. Tienen que ser las autoridades responsables las que den explicaciones y solución a la crisis que enfrenta el embalse.

Fuentes consultadas:

·  Revisiones sobre el potencial de Eichhornia crassipes como herramienta de gestión y fitoremediación — Monroy-Licht et al., 2024. PMC

·  Estudio MDPI (2023) sobre capacidad de eliminación de metales y nutrientes por water hyacinth. MDPI

·  Revisión amplia sobre impactos ecológicos y oportunidades/amenazas del water hyacinth (Invasive Water Hyacinth: Ecology, Impacts and Prospects). PMC

·  Artículos y revisiones sobre efectos socioeconómicos y costos de control (empleo y gasto) de la planta. PMC

·  Experiencias de control y biocontrol (weevils, remociones mecánicas) y casos de manejo integrados (ARS / experiencias internacionales). tellus.ars.usda.gov

Informe completo: «Fitoplancton y estado trófico del embalse Cerrón Grande» Laboratorio de Toxinas Marinas (LABTOX) de la Universidad de El Salvador (UES)

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