Carta abierta al Patronato pro Restauración Cultural de Suchitoto

 

“Sabrás luchar, triunfar

Habrás de resurgir

Sol nuevo ha de brillar

Y el iris pintará

Tus cielos de esplendor

Vivirás, vivirás, vivirás”. 

(Himno a Suchitoto: Alejandro Cotto)

Suchitoto, tierra de memoria, arte y dignidad.

 

Al Patronato pro Restauración Cultural de Suchitoto y a quienes por años han acompañado y defendido este esfuerzo:

Reciban un saludo respetuoso, pero también un llamado urgente que nace desde la preocupación, el cariño y el compromiso con uno de los legados culturales más importantes de nuestro pueblo: el Teatro Alejandro Cotto.

Desde su fundación en 1991, este espacio ha sido mucho más que un escenario. Ha sido refugio, resistencia, encuentro arte y comunidad. Ha sido prueba viva de que, incluso en medio de las ruinas y de la guerra, un pueblo puede levantarse desde el arte, la memoria y la voluntad colectiva. En ese proceso, el rol de este Patronato ha sido fundamental: custodiar, sostener y defender un proyecto que no nació del poder, sino del sueño de un hombre —Alejandro Cotto— y de la colectividad que, a lo largo de los años, ha contribuido a su construcción y continuidad.

Hoy, -en medio de múltiples adversidades- ese legado enfrenta nuevos retos. Pese a los intentos por conocer su estado, es evidente que el teatro atraviesa una crisis que afecta su infraestructura, sostenibilidad, operatividad y, en última instancia, su continuidad. Reconocer esta crisis no significa en absoluto el fin del proyecto. Al contrario: es una advertencia de que lo que vale la pena exige esfuerzo, unidad y sacrificio.

Es también una señal de la urgente necesidad de abrir espacios de diálogo que permitan pensar colectivamente el resurgimiento y revitalización de este espacio que, si bien es custodiado por el Patronato, pertenece a la historia viva de la ciudad.

Sabemos de su enorme labor, de esa que pocas veces se ve y muchas veces se juzga. Pero el silencio prolongado no ayuda. Por el contrario, genera incertidumbre, debilita la confianza y expone al teatro a mayores riesgos: el deterioro de su infraestructura frente al invierno que se aproxima, el distanciamiento entre el arte y la comunidad, y la pérdida del vínculo con una ciudadanía que tanto ha costado construir.

Por ello, como ciudadanos y guardianes de la memoria colectiva, hacemos un llamado respetuoso pero firme: es necesario transparentar la situación actual del teatro y del Patronato. Los espacios que son de todas y todos deben abrirse al diálogo, para comprender las condiciones y circunstancias que han limitado la continuidad de su actividad cultural, especialmente su festival.

 Entre el abandono y el “rescate”

En el contexto actual de mesianismos del país, preocupa profundamente que la crisis del teatro —tanto en lo material como en lo organizativo— abra la puerta a los llamados “rescates” institucionales.

Los discursos de “rescate”, las promesas y las intervenciones del gobierno pueden parecer, una solución tentadora. Pero también encierran riesgos que no deben ignorarse y hay que advertir. La experiencia actual demuestra que no todo apoyo es neutral: muchas veces, bajo la idea de fortalecer, se termina desplazando, absorbiendo o desdibujando aquello que se pretendía proteger.

Estamos claros que el Estado tiene la obligación de apoyar la cultura. Debe asignar recursos, garantizar sostenibilidad y fortalecer procesos. Pero ese apoyo no debe significar, bajo ninguna circunstancia, la pérdida de la autonomía que ha hecho del teatro un símbolo nacional. El teatro no necesita ser administrado desde el gobierno. Necesita ser respaldado desde el gobierno.

El Teatro necesita:

  • Financiamiento digno y sostenido
  • Recursos para su mantenimiento
  • Apoyo para el festival que le dio origen
  • Reconocimiento real a su valor cultural

Pero, sobre todo, necesita seguir siendo lo que siempre ha sido: un espacio libre y autónomo que refleje la identidad y autenticidad de Suchitoto.

 Una responsabilidad compartida

Como guardianes de este legado, al Patronato le corresponde hoy una responsabilidad histórica: no solo administrar un espacio y devolverle la vida, sino defender su sentido.

Y esa defensa no puede hacerse en soledad.

Es momento de abrir procesos, fortalecer la transparencia, convocar a la comunidad y dialogar con honestidad sobre el presente y el futuro del teatro. Porque si algo ha sostenido este proyecto durante décadas, ha sido la confianza colectiva, acompañada del apoyo incondicional de países y organizaciones amigas.

Suchitoto necesita unidad. Solidaridad. Empatía. Necesita que el Patronato, artistas, organizaciones culturales y ciudadanía se sienten en una misma mesa para construir soluciones conjuntas, sostenibles y dignas.

Porque las decisiones que se tomen hoy marcarán el rumbo y la continuidad independiente del teatro en Suchitoto. De no hacerlo, el futuro es predecible: el gobierno central intervendrá, asumirá el control y presentará el hecho como un “rescate cultural”.

Y entonces ocurrirá lo más preocupante: se reescribirá la historia.

El relato dejará de ser el de un pueblo que levantó su teatro desde las ruinas, para convertirse en el de un Estado que “salvó” la cultura en Suchitoto. Y en ese relato quedarán invisibilizados años de esfuerzo colectivo, el trabajo del Patronato, y el legado de Alejandro Cotto.

La responsabilidad del Estado y la municipalidad

En tal sentido también es importante aclarar sobre las responsabilidades de la municipalidad. Resulta preocupante escuchar de la municipalidad que “ellos no son responsables”. Esa postura no solo es insostenible, es profundamente irresponsable. Porque si una alcaldía no asume responsabilidad sobre la vida cultural de su territorio, entonces: ¿para qué existe? Gobernar no es solo administrar calles, cables o eventos. Es sostener el tejido cultural que da sentido a una comunidad.

Desentenderse del teatro y los espacios culturales es desentenderse de la identidad de Suchitoto.

No es acceptable que:

  • Se inviertan millones en otros rubros mientras la cultura sobrevive con limitaciones
  • Se promuevan espectáculos en la plaza sin fortalecer los espacios culturales permanentes
  • Se evada la responsabilidad institucional con discursos ambiguos

¿Cómo es posible que haya recursos para la estética, pero no para la cultura?

 

 Un llamado final

Que esta carta sirva como recordatorio: Los espacios que nacen del pueblo deben seguir siendo del pueblo. A no desfallecer en la lucha por defender, cuidar, y dialogar, a resistir con resiliencia y a construir desde la colectividad. No están solos, abran la puerta, el dialogo y la buena comunicación son los caminos al entendimiento para defender lo que por años nos a dado identidad.

Con respeto y firmeza,
Gaceta Suchitoto

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