Cerrón Grande: las aguas que ignoramos

Un nuevo estudio de la UCA publicado recientemente (“First Evidence of Pharmaceutical Residues in the Cerrón Grande Reservoir, El Salvador”) muestra contaminación farmacéutica del ecosistema en las aguas del Cerrón Grande.

Hay problemas ambientales que llegan haciendo mucho ruido y otros que avanzan silenciosamente. Así las cosas, el deterioro del embalse Cerrón Grande avanza aceleradamente entre estas dos corrientes.

Lo vemos en la basura, en la lechuga de agua, en la mortandad de peces y en la pérdida silenciosa de oportunidades para la pesca y el turismo. Pero hay otra parte del problema que no se ve a simple vista: lo que está ocurriendo aguas abajo, en las profundidades del embalse. Y aunque no existen los suficientes estudios, los que hay si son preocupantes.

Los estudios del Laboratorio de Toxinas Marinas de la Universidad de El Salvador (LABTOX-UES) encontraron en septiembre y octubre de 2024 concentraciones muy elevadas de cianobacterias potencialmente tóxicas. En octubre, Pseudanabaena sp. alcanzó 41.7 millones de células por mililitro en uno de los puntos estudiados. El propio informe calificó el nivel como riesgo alto para bañistas y clasificó al embalse como eutrófico. Importante es decir que este no es un hallazgo aislado. En febrero de 2025 volvieron a encontrarse concentraciones elevadas de cianobacterias y condiciones eutróficas.

El resultado de estos estudios no significa que bañarse o comer pescado produzca automáticamente una enfermedad, pero sí demuestran que el embalse requiere vigilancia sanitaria y ambiental permanente.

Lo que aparece cuando miramos más profundamente

En este 2026, apareció otra señal que hasta hace poco era prácticamente desconocida: investigadores de la UCA documentaron por primera vez en la profundidad de las aguas residuos de medicamentos en las aguas del Cerrón Grande. El estudio analizó 76 compuestos farmacéuticos en muestras tomadas durante 2024. La investigación encontró residuos de numerosos medicamentos y otros compuestos, y detectó concentraciones particularmente elevadas de algunos de ellos durante la época seca.

El hallazgo abre una preocupación distinta: la presencia de contaminantes emergentes que los monitoreos tradicionales de calidad del agua no necesariamente buscan y nos demuestra que existen contaminantes en Cerrón Grande que hasta hace poco ni siquiera formaban parte de la conversación pública sobre la calidad de sus aguas.

Entonces cabe preguntarnos: ¿Cuánto de esto conoce la población que pesca, navega, trabaja o se baña en el Cerrón Grande? Porque una cosa es tener estudios científicos y otra muy distinta es convertir esos estudios en prevención, información pública y decisiones.

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¿Quién advierte sobre los riesgos?

Si un laboratorio científico encuentra concentraciones de cianobacterias que corresponden a un nivel alto de riesgo para bañistas y pescadores, ¿cómo llega esa información a las personas que entran al agua? ¿Hay rótulos? ¿Hay zonas señalizadas? ¿Se informa a los turistas? ¿Se comunica a los pescadores? ¿Existe un protocolo para restringir temporalmente el contacto recreativo con determinadas zonas?

La investigación pública disponible y una visita rápida a las riberas con mayor visita no permite identificar con claridad un sistema permanente de alerta sanitaria para quienes utilizan el embalse. Y eso es importante porque los estudios científicos y el riesgo ambiental no sirve de mucho si la población que está expuesta no conoce su existencia.

El lago no tiene que ser presentado como un lugar peligroso donde nadie pueda acercarse. Eso tampoco sería responsable. Lo responsable es saber dónde están los riesgos, cuándo aumentan, qué zonas deben evitarse y qué información debe recibir la población.

La crisis ambiental del Cerrón Grande o lago Suchitlán nos está mostrando algo más profundo. Nos está dejando ver las consecuencias de mirar solamente la superficie. El agua puede parecer tranquila. Pero debajo de ella hay señales alarmantes que científicos de la UES y la UCA ya están documentando.

Quizá lo más fácil es ignorar el tema y contemplar la belleza del lago. Pero la pregunta es cuánto más necesitamos conocer para exigir se proteja, de verdad, la salud de quienes viven y trabajan alrededor del lago. Por qué ¿Quién está vigilando la salud de las personas que viven del Cerrón Grande?

Fuentes consultadas:

  • Universidad de El Salvador – LABTOX. Informe de Fitoplancton y estado trófico del Embalse Cerrón Grande, septiembre y noviembre de 2024.
  • Universidad de El Salvador – LABTOX. Monitoreo de cianobacterias y estado trófico del embalse, febrero de 2025.
  • UES, Revista Agrociencia. López-Torres et al. Calidad de agua y carga de helmintos endoparásitos en peces del Embalse Cerrón Grande, 2022.
  • UES, Revista Minerva. Alvarado-Panameño, Monitoreo de parásitos helmintos en peces del Embalse Cerrón Grande, 2019.
  • UCA, Vicerrectoría de Investigación e Innovación. Investigación sobre residuos farmacéuticos en el embalse Cerrón Grande, 2026.
  • UES. Catálogo de cianobacterias del Embalse Cerrón Grande, investigación basada en monitoreos realizados desde 2018.

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