Nostalgias de Aguacayo.

“Aguacayo Anecdotario” es una referencia nostálgica de nuestro ya borroso pasado y un reconocimiento a sus mujeres, quienes nos formaron en el pueblo de San Luis Aguacayo.

Empecé a escribir con la idea de un recetario de dulces de fruta que ya publique (Marzo de 2012), pero no se puede entregar solo el recetario, sin enmarcarlo en su ambiente y momento, en Aguacayo. A este punto, este es un complemento que es más un anecdotario, pero en fin espero sea entretenido y que logre el propósito de llevarle a dar una vuelta por el pueblo.

La partida de “Chando”, como llamamos al Dr Manuel Marciano Lara, y más  recientemente Daniel Valle, me ha dejado reflexivo. La vida es solo un momento en el tiempo. Muy corto a veces, principalmente cuando ya nos vamos, así es en la salida, muy corto…

Mal haría si después de haber escrito sobre otros lugares, elaborado planes de desarrollo turístico para los ahora Pueblos Vivos, libros de cocina internacional y costos de alimentos y bebidas entre otros, no escribo un poco sobre nuestras raíces culturales, nuestra forma de vida, esta vez me refiero a Aguacayo, un pueblo que solo vive en nuestro recuerdo, y que aunque nos esforzamos por mantener vivo, no será más lo que antes fue… sus pobladores son otros, desconocen nuestras costumbres y tradiciones, y estas se pierden en el tiempo, solo quedamos los hijos del pueblo que agoniza también con nuestros años, en la medida que el tiempo inexorablemente nos alcanza. Ya los patriarcas se fueron, nosotros ya nos vamos también, los que estamos sobre los 50’s de alguna manera estamos viendo ya hacia la salida.

Somos los sobrevivientes de la guerra, cuyo escenario, entre otros, fue el Cerro de Guazapa y luego nuestro Aguacayo, convertido en campamento de la guerrilla del FMLN, fuimos un poblado triunfador que fue arrasado por la violencia intestina de una guerra injusta. Pero esa es otra historia… en otro documento por publicar…

Estamos dispersos desde los 80’s, vivimos en ahora en casi cada rincón de este mundo en el que no reconocemos fronteras, salimos con diferentes destinos y hemos hecho nuevas vidas fuera del cantón, algunos en Costa Rica, Chile, Perú, o Estados Unidos, otros tan lejos como Australia o Suecia, en fin nuestro escenario cambió, nuestra forma de vida también, y aunque muchos ya no dependemos de la economía del dulce, aún quedan muchas familias de Aguacayo que aparecen en las fiestas patronales de los pueblos y ciudades, con sus “bateas” de madera llenas de dulces de fruta y colación, cual luciérnagas en la noche o chicharras en Semana Santa …

Somos como una nueva versión de los gitanos que de niños alguna vez vimos, o con cuyas historias nos metían miedo (los “húngaros”) su desarraigo era su principal característica, y ese es nuestro caso ahora, ya que perdimos el pueblo donde quedó nuestro ombligo.

Desafortunado como es, mis hijos ya no conocieron las bondades y bellezas del pueblo, no supieron lo que es ir a “cangrejiar” o a buscar mangos donde Don Cleto, o ir a buscar Jícamas o manzanas “pedorras”, lo conocen como pueblo fantasma, marchito como esta, y solo nos oyen hablar del pueblo a los mayores (ya entré en esa categoría), quienes al reunirnos inevitablemente recordamos nuestra andanzas por el pueblo y sus alrededores, nuestras aventuras en el río, los partidos en la cancha entre los de arriba y los de abajo, la nocturna y clandestina sopa de gallina en la casa de los Rivera o la devoción por nuestro San Luis, Rey de Francia.

Este anecdotario recoge en dos secciones las anécdotas del pueblo y su forma de vida (ver Aguacayo y sus Dulces) El estilo de este anecdotario es serio en su intención, pero coloquial, cuento llano sin buscar más que transmitir las vivencias de la infancia y adolescencia en el pueblo, habiendo solamente el cuidado de la ortografía y sintaxis, sobre las cuales, invariablemente Nicole, es particularmente crítica. Estoy muy consciente de que los textos escasamente recogen tantas experiencias de esa época tan agradable, hay cualquier cantidad de vivencias, tantas y tantos personales como habitantes habiamos, por lo que deberíamos escribir, principalmente para nuestros hijos. Esta es una invitación a escribir las propias y poder así mantener vivos los recuerdos de la vida de pueblo…

No he logrado llenar con todos los nombres o las relaciones familiares de cada uno y me disculpo por la omisiones o errores de filiación familiar, este es un primer borrador y siempre se podrá mejorar, por lo que también pido a los lectores de Aguacayo, enviarlas correcciones o adiciones y con muchísimo gusto las incluiré.

Como no estoy muy seguro que quienes lean el anecdotario hayan leído el recetario, me permito repetir los datos generales del pueblo, su ubicación demás generales, a fin de crear independencia entre los dos escritos, manteniendo la unidad de ideas entre ellos y principalmente facilitando a los lectores no originarios del pueblo, su ubicación en tiempo y espacio.

Este es un reconocimiento a los hombres y mujeres que nos dieron la identidad delpueblo de Aguacayo. Bienvenidos a la nostalgia!!!

Texto: Alejandro  Gómez Lara.

Alejandro Gómez Lara, consultor especializado de la Organización Mundial de Turismo OMT en temas de Desarrollo Local y Turismo.

 

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