Luego de participar durante dos años consecutivos en el certamen literario «A mi Suchitoto», Zoe Rodríguez encontró en la poesía una forma diferente de mirar y contar la ciudad que la inspira. Sus experiencias en el certamen la motivaron a continuar escribiendo y a convertir en versos los paisajes.
En «Mi luna de Suchitoto», «Atardecer» y «Madre naturaleza», Zoe ilustra los elementos que forman parte del paisaje y la memoria. La luna que ilumina las calles empedradas, los colores del ocaso y la majestuosidad de los cerros, ríos y montañas. Estos son tres poemas que reflejan su amor por la ciudad y su deseo de seguir encontrando en ella las historias que merecen ser escritas.
MI LUNA DE SUCHITOTO
Bajo el cielo sereno de aquella noche,
la luna enciende su faro de plata,
despliega su luz sin reproches,
cuando los tejados de aquellas casas, retrata.
Pues con paciencia te he esperado
para iluminar esta noche oscura,
porque tu luz es mi mayor anhelo,
luna dorada que me acompañas desde el cielo.
Luna de eclipse,
luna de historias
que en cada noche guardas memorias.
Luna de queso,
menguante, espectacular,
¿Qué escondes entre tus huecos?
¿por qué me sigues al caminar?
Luna mía, luna nuestra
que nos inspira a meditar,
me convierto en poeta
cuando de ti quiero hablar.
Luna llena, luna de magia,
que algunas veces traes nostalgia,
a veces nos ilumina
a veces te escondes en lo remoto,
oh mi querida luna,
mi amada luna de Suchitoto.
Te posas flotando sobre el Suchitlán,
donde tus destellos vienen y se van.
Luna de piedra, luna de hielo
de tu luz soy devoto,
oh mi querida luna
que de noche iluminas a Suchitoto,
cada noche recorro las calles empedradas,
observándote tan cerca y tan alejada,
tus destellos alumbran la antigua calzada
dejando mi mirada de tu brillo hipnotizada.
Alumbras los muros de Santa Lucía
y bañas los balcones con tu poesía.
Cuidas los secretos de cada portal,
con tu blanca luz tan pura y ancestral,
convirtiendo el silencio de cada rincón,
en el dulce verso de mi corazón.
ZOE R.
ATARDECER
Mis ojos te contemplan,
cautivados por tu belleza ellos se encuentran,
entre ese lejano azul del cielo me cautivas,
llenas mi rostro de vida,
la cálida brisa del verano te acompaña,
y en sus nubes se forman figuras extrañas.
Naranja, rosa y púrpura llenan el cielo
y pintan un cuadro que me llena de paz y consuelo.
Detrás de aquellas montañas te veo esconderte,
admirarte es y ha sido mi suerte,
de tranquilidad llenas mi corazón,
escribirte se ha vuelto mi pasión,
escuchar a mi abuelita con nostalgia contar
cómo su madre le solía susurrar
«Mira los celajes de verano,
mientras señalaba con su mano»
Aay mi bello atardecer
a dónde quiera que vayas enamoras con tu matiz.
¡¡¡Las parejas bajo tu cielo te observan fellices!!!
Los ancianos te contemplan
y recordando de su juventud nos cuentan,
los niños curiosos te miran
y preguntan ¿Por qué desde tu cielo las nubes se juntan?
Aay dulce y bello atardecer
me gusta observarte cada hora,
cada día y cada mes.
Bajo el cielo anaranjado
el día se ha apagado
y este un hermoso atardecer nos ha regalado.
ZOE R.
MADRE NATURALEZA
En el horizonte te observo
y pienso…
Ah que tesoro contemplo
y es que se trataba del ocaso
¿Es la mujer dormida acaso?
En lo alto de aquella montaña de mi abuelo
te admiro y me desvelo.
Haces que mi mente vuele
que hasta te veo embarazada
y es que historia tras historia
me ha sido contada,
en aquellos tiempos platicando con mi papa
diciéndome
“Te voy a contar algo sobre el cerro de Guazapa»
pues desde lo lejos puedo ver cuan imponente debes ser,
te veo desde Suchitoto
donde tus cerros parecen altares,
y me pregunto
¿Se verá desde más lugares?
Oh amada naturaleza
solo demuestras lo grande que es tu belleza.
Pues te miro y pienso
que no te merezco
por eso a Dios todos los días agradezco.
Porque la pureza de tus aires
hace que me llene de energía
y me dan ganas de escribirte versos todo el día.
Escribo sobre tus ríos,
escribo sobre tus montañas,
no paro de mencionarte
haces que nazca en mí el arte…
¡¡¡Caminando por el Caulote
viendo las cotuzas
y en aquella rama una lechuza!!!
Día tras día crecen en mis los versos
y ya hasta me imagino,
caminando por los tercios.
Soy aquella niña,
Soy esa joven
que agradece la destreza
a ti madre naturaleza.
ZOE R.





