Mujeres rurales de Suchitoto: Sembrando soberanía alimentaria desde la agroecología

En Suchitoto, las mujeres rurales están transformando la forma de producir y consumir alimentos.

A través de la Concertación de Mujeres de Suchitoto y la Colectiva de Mujeres para el Desarrollo Local, decenas de productoras de comunidades como El Papaturro, El Cereto, Santa Anita, Alegría, Haciendita II y Asunción, están adoptando la agroecología y trabajando por la soberanía alimentaria.

Estas mujeres han comenzado a cultivar huertos familiares utilizando semillas criollas y nativas, evitando agroquímicos, y priorizando una alimentación sana y sostenible. En ese proceso también valoran plantas medicinales y aromáticas, contribuyendo al bienestar integral de sus familias y comunidades.

Además, muchas de ellas venden sus excedentes en mercados locales: Frutas, verduras y otros productos agrícolas con los que generan ingresos adicionales, fortaleciendo su autonomía económica. Esta labor no solo mejora la seguridad alimentaria familiar, sino que impulsa un modelo agrícola más justo, sostenible y basado en la colaboración comunitaria.

Las mujeres rurales de Suchitoto son agentes de cambio porque no solo alimentan a sus familias, sino que también revalorizan la identidad campesina, promoviendo el cuidado del medio ambiente y contribuyendo a un futuro más sostenible.

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Josefina Pineda es agroecóloga. Cultiva pipianes, lechuga y rábanos. Además, elabora vinos y pan artesanal. Todos sus productos los comercializa en las ferias de mujeres emprendedoras que organiza la Concertación de Mujeres de Suchitoto. Foto por Carolina Mena.
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Dilcia Clavel vive en la comunidad Haciendita II de Suchitoto y forma parte del grupo de mujeres que resguardan y cultivan semillas criollas y nativas para preservar la producción agroecológica en su territorio. Foto por Carolina Mena.
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Flor de María es una mujer emprendedora. Vende ropa en la Mercadita Feminista de la Casa de las Mujeres en Suchitoto, pero también cultiva y comercializa jengibre y cúrcuma, dos raíces medicinales que sirven para la digestión y el sistema inmune. Foto por Carolina Mena.

Festival Raíces: Suchitoto celebra su identidad ancestral y la soberanía alimentaria 

El Festival Raíces es un espacio dedicado a rescatar los saberes tradicionales, celebrar la identidad ancestral y promover la soberanía alimentaria. En el 2025, la actividad incluyó intercambio de semillas ancestrales, trueques, degustación de comidas agroecológicas y típicas.

Esta festival es organizado localmente por colectivos como la Colectiva de Mujeres, la Concertación de Mujeres de Suchitoto y la Mesa por la Soberanía Alimentaria. El festival convoca a mujeres agroecólogas de las comunidades de Suchitoto para compartir sus semillas criollas y nativas, hablar del cultivo sostenible y reivindicar prácticas agroecológicas. Según sus organizadoras, las semillas representan un patrimonio cultural y ambiental, esencial frente a la agroindustria y el consumo sano, responsable y soberano.

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El Festival Raíces inicia con un ritual ancestral para agradecer a la Madre Tierra y pedir por la protección de las semillas y los cultivos. Foto por Carolina Mena.
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Semillas criollas y flores acompañan el ritual ancestral del Festival Raíces, simbolizando vida, protección y gratitud a la tierra. Foto por Carolina Mena.
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El ritual se acompaña con frutas, flores y granos básicos, elementos que honran la fertilidad de la tierra y las cosechas por venir. Foto por Carolina Mena.
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El intercambio de semillas es un gesto de memoria porque cada variedad conserva la historia de quienes la han cuidado por generaciones. Foto por Carolina Mena.
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La papa de aire, un alimento ancestral cultivado en Suchitoto, fue uno de los productos que las mujeres llevaron para intercambiar durante el Festival Raíces. Foto por Carolina Mena.
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El achiote es una planta medicinal que sirve para problemas estomacales, respiratorios, de riñón, piel, como antioxidante, antiinflamatorio, diurético y cicatrizante. Foto por Carolina Mena.

Guardianas de las semillas: Las manos que sostienen y defienden la soberanía alimentaria

Las mujeres de la comunidad Haciendita II, en Suchitoto, han creado un banco comunitario de semillas para cuidar y guardar variedades criollas y nativas que son importantes para sus cultivos y su alimentación. Su trabajo incluye seleccionar y ordenar cada semilla, vigilar que se conserve bien y compartirla con otras familias para mantener vivas las siembras agroecológicas.

Esta experiencia ha hecho que las productoras se reconozcan como guardianas de las semillas, reforzando su liderazgo y compartiendo los conocimientos que aprendieron de sus madres y abuelas. Gracias a su esfuerzo colectivo, la comunidad mantiene prácticas agrícolas ecológicas y protege su soberanía alimentaria ante los riesgos que afectan a la agricultura local.

Las mujeres sueñan con ampliar la variedad de semillas, fortalecer los huertos familiares, involucrar a más mujeres, asegurar que niñas y niños crezcan conociendo estas especies nativas y consolidar prácticas agroecológicas libres de químicos. También esperan que la comunidad reconozca el valor del trabajo colectivo de las mujeres y que el banco se convierta en un patrimonio comunitario capaz de sostenerse año con año.

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El letrero señala la entrada al Banco de Semillas Criollas, un espacio comunitario dedicado a preservar y multiplicar variedades ancestrales. Foto por Carolina Mena.
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Envases y etiquetas ordenan la diversidad del banco de semillas, un espacio comunitario dedicado a proteger la soberanía alimentaria. Foto por Carolina Mena.
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Rosa, Betyn y Dilcia son madre e hijas. En su casa está ubicado el Banco de Semillas Criollas de la comunidad Haciendita II, en Suchitoto. Foto por Carolina Mena.
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«Las semillas son el corazón de la soberanía alimentaria«, Francisca Rodríguez. Foto por Carolina Mena.
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«Me siento muy bendecida porque tener un banco de semillas es un beneficio para las mujeres productoras de la comunidad«, Nathaly Menjívar. Foto por Carolina Mena.
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El banco de semillas criollas funciona como un archivo vivo donde cada semilla tiene una historia y una familia que la ha resguardado. Foto por Carolina Mena.
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Las productoras almacenan semillas libres de agroquímicos, fundamentales para impulsar prácticas agroecológicas en Suchitoto. Foto por Carolina Mena.
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Las mujeres disponen de un espacio comunitario para sembrar, donde la Colectiva de Mujeres ofrece capacitación constante para fortalecer sus prácticas agrícolas. Foto por Carolina Mena.
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El huerto colectivo permite a las mujeres compartir saberes, cultivar en comunidad y fortalecer su organización. Cuando la cosecha está lista, venden los productos y se reparten las ganancias. Foto por Carolina Mena.

Un mercado agroecológico en Suchitoto con rostro de mujer 

El principal espacio de comercialización es la Casa de las Mujeres en Suchitoto, donde cada último viernes de mes realizan las ferias de productoras y emprendedoras. En estas jornadas, las mujeres ofrecen frutas, verduras, hortalizas, plantas medicinales, huevos de gallina india y alimentos artesanales elaborados por sus propias manos.

Las ferias se han convertido en espacio para fortalecer la economía local, promover el consumo de alimentos libres de agroquímicos y garantizar precios justos mediante la venta directa. Además, este espacio impulsa la autonomía económica de las mujeres y refuerza las redes de solidaridad que sostienen la agroecología en el distrito.

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En la Casa de las Mujeres en Suchitoto, las productoras organizan su espacio de comercialización, donde cada último viernes del mes ofrecen los frutos de su trabajo. Foto por Carolina Mena.
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Las mujeres productoras comparten no solo sus cosechas, sino que también conocimientos y experiencias con quienes visitan la feria. Foto por Carolina Mena.
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Los huertos caseros se transforman en ingresos económicos cuando las productoras llevan sus cosechas al espacio de comercialización en la Casa de las Mujeres en Suchitoto. Foto por Carolina Mena.
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Algunas productoras convierten parte de su cosecha en alimentos preparados, que luego ofrecen directamente al público. Foto por Carolina Mena.
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Los productos agroecológicos llenan el espacio de comercialización, mostrando la diversidad que las mujeres cultivan en sus huertos comunitarios. Foto por Carolina Mena.
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Las mesas de comercialización muestran la variedad de alimentos locales que las mujeres producen a partir de semillas nativas. Foto por Carolina Mena.

El Festival Raíces, el Banco de Semillas Criollas y el espacio de comercialización en la Casa de las Mujeres muestran cómo las productoras rurales de Suchitoto están fortaleciendo prácticas que van más allá del cultivo.

A través del intercambio de semillas, la preservación de variedades locales y la venta directa de sus cosechas, las mujeres consolidan iniciativas que impulsan la economía familiar, protegen la biodiversidad agrícola y promueven modelos de producción sostenibles.

Estos esfuerzos, articulados desde la organización comunitaria, muestran el papel que ellas desempeñan en la construcción de soberanía alimentaria en el territorio. Con cada acción, ya sea un ritual, una semilla resguardada o una feria mensual, las productoras contribuyen a asegurar la continuidad de sus prácticas y a mantener vivas las prácticas sostenibles.

Por Carolina Mena

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