A través de la Concertación de Mujeres de Suchitoto y la Colectiva de Mujeres para el Desarrollo Local, decenas de productoras de comunidades como El Papaturro, El Cereto, Santa Anita, Alegría, Haciendita II y Asunción, están adoptando la agroecología y trabajando por la soberanía alimentaria.
Estas mujeres han comenzado a cultivar huertos familiares utilizando semillas criollas y nativas, evitando agroquímicos, y priorizando una alimentación sana y sostenible. En ese proceso también valoran plantas medicinales y aromáticas, contribuyendo al bienestar integral de sus familias y comunidades.
Además, muchas de ellas venden sus excedentes en mercados locales: Frutas, verduras y otros productos agrícolas con los que generan ingresos adicionales, fortaleciendo su autonomía económica. Esta labor no solo mejora la seguridad alimentaria familiar, sino que impulsa un modelo agrícola más justo, sostenible y basado en la colaboración comunitaria.
Las mujeres rurales de Suchitoto son agentes de cambio porque no solo alimentan a sus familias, sino que también revalorizan la identidad campesina, promoviendo el cuidado del medio ambiente y contribuyendo a un futuro más sostenible.



Festival Raíces: Suchitoto celebra su identidad ancestral y la soberanía alimentaria
El Festival Raíces es un espacio dedicado a rescatar los saberes tradicionales, celebrar la identidad ancestral y promover la soberanía alimentaria. En el 2025, la actividad incluyó intercambio de semillas ancestrales, trueques, degustación de comidas agroecológicas y típicas.
Esta festival es organizado localmente por colectivos como la Colectiva de Mujeres, la Concertación de Mujeres de Suchitoto y la Mesa por la Soberanía Alimentaria. El festival convoca a mujeres agroecólogas de las comunidades de Suchitoto para compartir sus semillas criollas y nativas, hablar del cultivo sostenible y reivindicar prácticas agroecológicas. Según sus organizadoras, las semillas representan un patrimonio cultural y ambiental, esencial frente a la agroindustria y el consumo sano, responsable y soberano.






Guardianas de las semillas: Las manos que sostienen y defienden la soberanía alimentaria
Las mujeres de la comunidad Haciendita II, en Suchitoto, han creado un banco comunitario de semillas para cuidar y guardar variedades criollas y nativas que son importantes para sus cultivos y su alimentación. Su trabajo incluye seleccionar y ordenar cada semilla, vigilar que se conserve bien y compartirla con otras familias para mantener vivas las siembras agroecológicas.
Esta experiencia ha hecho que las productoras se reconozcan como guardianas de las semillas, reforzando su liderazgo y compartiendo los conocimientos que aprendieron de sus madres y abuelas. Gracias a su esfuerzo colectivo, la comunidad mantiene prácticas agrícolas ecológicas y protege su soberanía alimentaria ante los riesgos que afectan a la agricultura local.
Las mujeres sueñan con ampliar la variedad de semillas, fortalecer los huertos familiares, involucrar a más mujeres, asegurar que niñas y niños crezcan conociendo estas especies nativas y consolidar prácticas agroecológicas libres de químicos. También esperan que la comunidad reconozca el valor del trabajo colectivo de las mujeres y que el banco se convierta en un patrimonio comunitario capaz de sostenerse año con año.









Un mercado agroecológico en Suchitoto con rostro de mujer
El principal espacio de comercialización es la Casa de las Mujeres en Suchitoto, donde cada último viernes de mes realizan las ferias de productoras y emprendedoras. En estas jornadas, las mujeres ofrecen frutas, verduras, hortalizas, plantas medicinales, huevos de gallina india y alimentos artesanales elaborados por sus propias manos.
Las ferias se han convertido en espacio para fortalecer la economía local, promover el consumo de alimentos libres de agroquímicos y garantizar precios justos mediante la venta directa. Además, este espacio impulsa la autonomía económica de las mujeres y refuerza las redes de solidaridad que sostienen la agroecología en el distrito.






El Festival Raíces, el Banco de Semillas Criollas y el espacio de comercialización en la Casa de las Mujeres muestran cómo las productoras rurales de Suchitoto están fortaleciendo prácticas que van más allá del cultivo.
A través del intercambio de semillas, la preservación de variedades locales y la venta directa de sus cosechas, las mujeres consolidan iniciativas que impulsan la economía familiar, protegen la biodiversidad agrícola y promueven modelos de producción sostenibles.
Estos esfuerzos, articulados desde la organización comunitaria, muestran el papel que ellas desempeñan en la construcción de soberanía alimentaria en el territorio. Con cada acción, ya sea un ritual, una semilla resguardada o una feria mensual, las productoras contribuyen a asegurar la continuidad de sus prácticas y a mantener vivas las prácticas sostenibles.
Por Carolina Mena





