Este texto es una memoria recuperada del licenciado Luis Fernando Valero Iglesias, de la cual se desconoce la fecha exacta en que fue escrita. Sin embargo, el escrito conserva el testimonio de una de las actividades culturales desarrolladas en la Hacienda La Bermuda, en Suchitoto, luego de que el Ministerio de Educación la adquiriera en 1974 e iniciara el proceso de restauración.
En su escrito queda registrada la presentación del grupo polifónico guatemalteco Ars Nova, un acontecimiento que da cuenta de cómo este lugar histórico comenzó a resignificarse como escenario para la promoción del arte, la música y la memoria cultural.

Por Luis Fernando Valero Iglesias (Q.E.P.D.)
Jorge Pellecer, director del grupo Polifónico Ars Nova, del hermano país de Guatemala, comentaba sentirse en ambiente, en la casa de La Bermuda, que el Ministerio de Educación está restaurando con un cariño y una dedicación exquisitos, a través del trabajo del arquitecto Pohl y si equipo, teniendo al frente a Roberto Huezo como Director General de Cultura.
En varias ocasiones hemos comentado el desierto cultural que es el país, aunque de un tiempo a esta parte ha habido mayor movimiento cultural auspiciado a precios más asequibles al pueblo o totalmente gratis como es el caso de La Bermuda, por ello uno se siente motivado a escribir con justicia celebrando lo correcto.
La Bermuda tiene una casona, la más antigua del país, del siglo XVI, monumento que acertadamente el Ministerio de Educación compró cuando estaba al frente de la dirección Carlos De Sola, allí con una de titanes artesanales se ha ido restaurando, todo con técnicos impresionantes.
En ese ambiente tan renacentista y tan de otro mundo, bajo un balcón esquinero maravilloso y sintiendo el aleteo del fantasma del primer dueño, don Pedro de Lara, deleitaron a un numeroso público el grupo polifónico Ars Nova.
La polifonía es una de las artes musicales más difíciles, donde las voces son los instrumentos, el instrumento más antiguo del mundo; conjugándose de diversas formas, y decires, va naciendo una canción melódica maravillosa, sobre todo, cuando nace de un coro como el Ars Nova, que no sólo canta, sino que siente y sabe lo que está cantando.
Cada motete, villancico, madrigal o canción era explicado adecuadamente por su director Jorge Pellecer, hombre que dedica su tiempo a la cultura y la acción social, dejando su medicina para el quehacer diario.
El conjunto polifónico es de una limpieza en su ejecución que maravilla, generalmente nos han acostumbrado a este género, lo cultivan los centroeuropeos, pero de verdad que oyendo a Ars Nova, los centroamericanos podemos estar orgullosos que Guatemala tenga un grupo tan exquisito, en donde las voces se conjugan maravillosamente para recrear las producciones de un Tomás Luis de Victoria, Juan de la Encima, en el recital que nos ofrecieron.
La frescura de los madrigales de la encima o la dulzura de los villancicos anónimos de Cataluña o Castilla, sonaban divinos bajo el balcón de hierro repujado de La Bermuda.
El público se extasió con las voces de Otto Thiel, soprano de una limpidez extraordinaria, fiel recreador de la medieval de ser esa voz de un hombre. Bety Gómez, la única mujer del grupo. Marco Antonio Franco, tenor, Rolando Vega, barítono y Rolando García, bajo de una ejecución serena y profunda en su dicción, cosa no muy común en esos registros.
Creemos que fue un gran acierto el llevar ese concierto a La Bermuda y hay que felicitar a los miembros del Ministerio de Educación que se les ocurrió la idea. Cuando hay sensibilidad, como en el caso de Roberteo Huezo, hay dedicación como en otros funcionarios y hay calidad, como en el caso de Ars Nova, las cosas nunca pueden salir mal. Ojalá estas experiencias se repitan.
Documento parte de los archivos proporcionados por la familia Pohl (2026).
Portada: Imagen ilustrativa.
Transcripción por Carolina Mena





