12 de agosto y la Política Municipal de Juventudes de Cuscatlán Norte

 

 Cada 12 de agosto, el mundo conmemora el Día Internacional de las Juventudes, una fecha que invita a reconocer el papel de las personas jóvenes en la construcción de sociedades más democráticas, justas y sostenibles. Esta también es una oportunidad para preguntarnos qué se está haciendo por las juventudes y que tan comprometidas están las instituciones con garantizar oportunidades reales y no únicamente discursos con buenas intenciones.

En ese contexto, resulta justo reconocer que la aprobación de la Política Municipal de Juventudes de Cuscatlán Norte 2026-2030 constituye un paso positivo por parte de la presente municipalidad. Sobre todo, porque no todos los municipios cuentan con un instrumento de esta naturaleza y no todas las administraciones dedican tiempo a construir un documento que reconozca a las juventudes como sujetas de derechos, promueva su participación y plantee líneas de acción para buscar enfrentar problemas como el desempleo, la migración, la exclusión, la falta de espacios culturales o las dificultades de acceso a la educación.

Ese esfuerzo es algo que definitivamente merece ser valorado. Pero precisamente porque es un esfuerzo importante, también merece dar seguimiento y ser evaluado con responsabilidad.

En este punto es importante tener presente que las políticas públicas no cambian la realidad por el simple hecho de ser aprobadas. No transforman la vida de las personas por aparecer en una conferencia de prensa o por publicarse en un documento institucional o publicar un post en redes sociales. Su verdadero valor comienza cuando trascienden el papel y se convierten en decisiones, acciones, programas, presupuestos y resultados.

Y es ahí donde hoy -en el marco de las celebraciones del Día Internacional de las Juventudes-, cuatro meses después de la aprobación de la Política Municipal de las Juventudes Cuscatlán Norte, se plantean algunas interrogantes que no deberían interpretarse como ataques, sino como ejercicios legítimos de seguimiento y vigilancia ciudadana ante una propuesta de suma importancia para las juventudes.

Recordemos que la propia política ofreció construir una gestión basada en la participación, la transparencia y la rendición de cuentas. Prometió fortalecer el protagonismo de las juventudes y generar mecanismos para que estas incidieran en las decisiones públicas.

Sin embargo, cuatro meses después, hasta hoy resulta difícil encontrar evidencia pública de algunos de los compromisos planteados. Por ejemplo: ¿Dónde están los cabildos juveniles anunciados para continuar el diálogo? ¿Dónde están las jornadas de socialización en los cinco distritos para que las juventudes conozcan el contenido de esta política y puedan apropiarse de ella? ¿Dónde están las convocatorias públicas para integrar la Mesa Municipal de Juventudes? ¿Dónde están los procesos abiertos para elegir a las y los representantes juveniles que deberían participar en su implementación?

Estas preguntas no buscan de ninguna manera descalificar el trabajo realizado durante la elaboración de la política. Al contrario. Buscan evitar que un esfuerzo tan valioso termine convirtiéndose únicamente en un documento archivado en un computador y un escritorio.

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Es de vital importancia dar seguimiento y entender que los cambios no surgen de la noche a la mañana, pero que ciertamente exigen ir dando pasos concretos que nos acerquen a su realización. Porque el verdadero éxito de esta nueva política no será haber sido aprobada por el Concejo Municipal, sino lograr que las juventudes se sientan incluidas y que forman parte de un mismo proyecto territorial que toma en cuenta sus necesidades, aspiraciones y sueños. Porque una política pública solo cobra sentido cuando modifica la vida cotidiana de quienes pretende beneficiar.

Existe además otro desafío que merece atención. La política habla de una visión estratégica, de articulación institucional y de desarrollo territorial. Sin embargo, hasta ahora a un año de culminar la actual gestión, e iniciar una nueva campaña de elecciones municipales, el municipio no cuenta con una planificación estratégica pública que establezca hacia dónde quiere avanzar Cuscatlán Norte durante los próximos años.

Toda política sectorial necesita dialogar con un proyecto de municipio. De lo contrario, corre el riesgo de convertirse en una iniciativa aislada, sin prioridades compartidas ni mecanismos claros de coordinación.

¿Cómo se articularán las acciones para las juventudes si todavía no existe una visión integral de desarrollo para los cinco distritos? Responder esa pregunta también forma parte del compromiso con la transparencia.

Y precisamente porque esta política habla de participación, es necesario recordar que las juventudes no son únicamente destinatarias de programas sociales. Son ciudadanas y ciudadanos con derecho a preguntar, a opinar, a proponer y también a exigir.

Es importante recordar que exigir que se cumpla lo prometido no significa oponerse a la política. Significa defenderla y darle el lugar de valor e importancia que merece. Porque la peor suerte que podría correr este documento sería convertirse en un instrumento o símbolo políticamente correcto, citado cada 12 de agosto o en campaña,  pero olvidado el resto del año.

Las juventudes de Cuscatlán Norte merecen mucho más que un acto de lanzamiento, una fotografía institucional o una publicación en redes sociales. Merecen que se instalen los espacios de participación anunciados. Merecen conocer cómo se financiarán las acciones propuestas. Merecen información periódica sobre los avances y los obstáculos. Merecen procesos abiertos, transparentes y democráticos para elegir a quienes las representarán. Y merecen una municipalidad que dialogue de manera permanente con ellas, no solamente cuando presenta un documento.

Este Día Internacional de la Juventud puede convertirse en una buena oportunidad para dar ese siguiente paso. Así que, recordemos que no basta con celebrar que existe una Política Municipal de Juventudes. Se necesitan instituciones que trabajen con ellas, que las escuchen, que rindan cuentas y que conviertan las promesas en oportunidades reales.

A cuatro meses de su aprobación, este es un contraste entre algunos de los principales compromisos establecidos en la Política Municipal de Juventudes de Cuscatlán Norte y la información pública disponible sobre su implementación:

 

Compromisos anunciados en la PolíticaEstado de implementación (información pública disponible)
Realizar cabildos juveniles para fortalecer el diálogo y la participación de las juventudes.No se ha identificado información pública sobre la realización de cabildos juveniles posteriores a la aprobación de la política.
Desarrollar jornadas de socialización de la política en los cinco distritos de Cuscatlán Norte.No se han comunicado públicamente jornadas de socialización abiertas en los cinco distritos.
Constituir la Mesa Municipal Pro Juventudes, como espacio de articulación entre municipalidad, organizaciones y juventudes.No se ha informado públicamente sobre su instalación, integración o funcionamiento.
Abrir convocatorias para integrar la Mesa Municipal y promover la participación juvenil.No se han identificado convocatorias públicas dirigidas a las juventudes para conformar este espacio.
Promover procesos participativos para elegir representantes juveniles.No se ha difundido información pública verificable sobre mecanismos abiertos de elección o representación juvenil.
Implementar mecanismos de participación, transparencia y rendición de cuentas.No se conocen informes públicos de seguimiento, avances, cronogramas o evaluaciones de la política.
Impulsar un Plan Operativo Anual (POA) que traduzca la política en acciones concretas.No se ha divulgado públicamente un POA específico para la implementación de la política.
Promover programas de formación, empleo, cultura, deporte, salud y liderazgo juvenil.Hasta la fecha, no se ha presentado públicamente un plan integral que detalle nuevas acciones derivadas específicamente de la política.
Gestionar recursos para garantizar la ejecución de la política.No se ha informado públicamente sobre una asignación presupuestaria específica destinada a su implementación o la gestión de fondos.

 

Recordemos que la Política Municipal de Juventudes representa un avance importante porque reconoce derechos, propone mecanismos de participación y plantea una ruta para fortalecer el papel de las juventudes en el desarrollo de Cuscatlán Norte. Sin embargo, toda política pública necesita pasar del compromiso escrito a la acción concreta.

La transparencia también implica informar periódicamente qué se ha cumplido, qué está en proceso, qué dificultades existen y cuáles son los siguientes pasos. Esa información fortalece la confianza ciudadana y permite que las propias juventudes participen activamente en la construcción de las soluciones.

En ese sentido, este recuadro no pretende descalificar la política, sino invitar al seguimiento ciudadano. La mejor manera de honrar una política pública es comunicarla, cumplirla, evaluarla y mejorarla con la participación de quienes fueron llamados a ser sus protagonistas: las juventudes de los cinco distritos de Cuscatlán Norte. El contexto del día Internacional de la Juventud es un buen momento para continuar el camino iniciado.

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