A sus 27 años, Rodman Sanabria continúa consolidando un camino poco común entre los jóvenes suchitotenses: el de la escritura. Mientras cursa el tercer año de la carrera de Ciencias Jurídicas en la Universidad de El Salvador, el joven suchitotense presenta “Las estaciones del alma”, su cuarto libro, una obra de reflexión con una destacada sensibilidad poética que invita al lector a detenerse, mirar hacia su interior y comprender que la vida también transcurre por ciclos emocionales.
La publicación llega apenas unos meses después de su tercer libro, («Suchitoto, un viaje en el tiempo») confirmando un momento de notable creatividad y disciplina literaria. Sin embargo, Rodman aclara que su ritmo de producción no responde a la prisa por publicar, sino a un proceso de observación constante y maduración de sus ideas.
«Más que escribir mucho, procuro vivir intensamente y observar todo lo que ocurre a mi alrededor. Siempre llevo una libreta o el celular para anotar ideas. Cuando llega el momento de escribir, muchas de esas semillas ya están listas para convertirse en páginas», explica.

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Para Rodman, sus escritos no nacen como un proyecto editorial, sino como una necesidad profundamente humana de comunicar y expresarse. «Escribo para comprender la vida y para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles. Descubrí que escribir era mucho más que un pasatiempo cuando entendí que mis palabras comenzaban a tocar la vida de otras personas. Ahí comprendí que la literatura también puede sanar, inspirar y transformar.»
Esa manera de entender la escritura también se refleja en la forma en que él se define como autor. «Como escritor me considero una persona muy observadora; escribo desde la emoción, desde la experiencia y desde aquello que muchas veces no somos capaces de decir en voz alta. La literatura ocupa un lugar fundamental en mi vida porque se ha convertido en la forma más sincera que tengo de dialogar conmigo mismo y con los demás.»

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Un libro que tardó casi una década en florecer
Aunque se trata de su publicación más reciente, Rodman nos comenta que Las estaciones del alma comenzó a gestarse hace aproximadamente nueve años. «No ha sido un libro escrito con prisa, sino con paciencia», afirma el autor, quien revela que muchas páginas nacieron después de largas jornadas de reflexión, conversaciones, lecturas y experiencias personales. El autor nos explica que el manuscrito atravesó años de escritura y varias revisiones antes de convertirse en libro.
Rodman nos explica que la inspiración surgió al descubrir que la vida emocional guarda un profundo parecido con el ciclo de las estaciones del tiempo. «Así como la naturaleza cambia con las estaciones, el alma también vive momentos de florecer, de caer, de resistir y de volver a empezar.»
De ahí nace también el título de la obra. «He entendido que ninguna emoción es permanente. Las estaciones representan cada etapa que vivimos: la alegría, el dolor, la esperanza, la pérdida, el crecimiento y la renovación. Todo cambia, y precisamente ahí reside la belleza de vivir.»
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Más que un libro de poesía tradicional, Rodman define su nuevo libro como una obra de reflexión con un toque poético. Cada capítulo aborda experiencias que son universales como la esperanza, el amor propio, la resiliencia, el perdón, el duelo y los nuevos comienzos, invitando al lector a reconciliarse consigo mismo. Uno de los textos más significativos, reconoce, nació de experiencias muy personales relacionadas con la aceptación de los cambios. «Comprendí que incluso los momentos más difíciles terminan enseñándonos algo valioso.»
Quizá por ello considera que esta es la obra más íntima que ha escrito. «Es el libro más personal que he escrito. Tiene una mayor madurez, una estructura más sólida y un mensaje mucho más profundo sobre el crecimiento humano.»

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A diferencia de muchos autores que buscan una editorial tradicional, Rodman decidió asumir el proceso completo mediante la autoedición. «Yo desarrollo el proyecto completo y una imprenta se encarga de materializar el libro con los estándares de calidad que busco.»
El nuevo libro consta de 108 páginas y su primera edición comprende 100 ejemplares. Rodman nos comenta que cada detalle de este libro, desde la portada hasta la tipografía, fue cuidadosamente pensado para ofrecer una experiencia agradable al lector.
El libro puede adquirirse en diversos espacios de Suchitoto, entre ellos:
- Pupusería Portal El Buen Sabor,
- Azul Nonualco,
- Casa de la Abuela,
- Casa Flamenco
- y el Centro Arte para la Paz.
- También puede solicitarse directamente al autor a través de sus redes sociales.
Un libro para quienes siguen buscando esperanza
Cuando se le pregunta a quién dirige esta nueva publicación, Rodman responde sin titubeos: «A cualquier persona que haya amado, perdido, soñado, caído y encontrado la fuerza para levantarse. Es un libro para quienes desean conocerse mejor.»
Al preguntarle sobre que espera que los lectores encuentren en su libro, nos dice: «Que el lector cierre el libro con más esperanza que cuando lo abrió.»
Y si tuviera que resumir el mensaje central de Las estaciones del alma en una sola frase, escogería esta: «Toda estación del alma, por difícil que parezca, prepara el terreno para volver a florecer.»

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Escribir desde Suchitoto
La identidad suchitotense también atraviesa su obra. Rodman reconoce que su ciudad ha sido una fuente permanente de inspiración. «Suchitoto me ha regalado la calma, la historia y la belleza que constantemente aparecen entre las páginas de mis libros. Sus calles, sus tradiciones, sus paisajes y su gente me recuerdan que siempre hay una historia esperando ser contada.»
Aunque considera que Suchitoto posee una enorme riqueza cultural, cree que aún existen retos para fortalecer el hábito de la lectura entre las nuevas generaciones. «Lectores sí hay; quizá el reto sea seguir acercando más libros a la comunidad y despertar el interés por la lectura.»
Mientras tanto, ya piensa en el futuro. Rodman sueña con escribir una novela, explorar la literatura histórica inspirada en Suchitoto y llevar sus libros a nuevos espacios culturales dentro y fuera de El Salvador.
Al preguntar, sobre ¿Qué estación representa hoy su vida? Él nos dice: «La primavera, porque siento que estoy floreciendo como persona y como escritor.»
Y quizá esa sea también la mejor definición de este cuarto libro publicado por Rodman el florecimiento de una voz joven que, desde Suchitoto, ha decidido seguir escribiendo y convertir las emociones humanas en literatura. En horra buena.





