Por Astul Yanes
El reciente y lúcido editorial de La Gaceta Suchitoto toca una herida abierta en la historia de nuestro querido pueblo: la confusión entre tener una agenda llena de eventos y construir una verdadera comunidad cultural.
Durante décadas, impulsados en gran medida por la visión del ilustre Alejandro Cotto, acostumbramos a Suchitoto a un modelo de “alta cultura” —ópera, ballet, música sinfónica— que, si bien trajo prestigio exterior y visitantes distinguidos, mantuvo muchas veces a la gente del propio pueblo al margen, mirando desde afuera. Hoy, esa “cultura de vitrina” muestra sus límites: teatros y festivales donde la mayoría de suchitotenses no se reconocen ni asisten, porque sienten que ese espacio no les pertenece.
Para responder a las preguntas incómodas que plantea La Gaceta, debemos acudir a una metodología de fondo: antes de preguntarnos “QUÉ” eventos hacer o “CÓMO” convocar más público, debemos redefinir nuestro “POR QUÉ”.
- El POR QUÉ (Nuestro Propósito):
Suchitoto no necesita ser un escenario para el deleite ajeno; necesita ser un territorio donde su gente encuentre y desarrolle su propia identidad. El propósito central de la cultura en Suchitoto debe ser la “dignidad, la memoria histórica y la cultura popular”. La verdadera cultura es la que vive en las familias, en la gastronomía, en las tradiciones, en los jóvenes que crean desde su barrio y en el patrimonio vivo de nuestra gente.
- El CÓMO (Nuestra Metodología):
Debemos superar la brecha entre la “cultura culta” y la “cultura popular”. El Teatro Alejandro Cotto y los demás espacios deben democratizarse para que la comunidad no sea un espectador pasivo, sino la gran protagonista. Esto exige articular a los centros educativos, las organizaciones locales y los artistas del pueblo para formar públicos que valoren tanto la creación propia como la universal.
- El QUÉ (Nuestra Acción):
El primer paso no es llenar una cartelera de fin de semana, sino sentarnos a la mesa. Ya antes lo he propuesto, y hoy lo hago de nuevo: organicemos un Congreso o Foro de Reflexión Colectiva sobre la Cultura y la Identidad de Suchitoto, un espacio sin exclusiones donde todos los sectores —artistas, educadores, comunicadores, comerciantes y comunidades— definamos juntos una hoja de ruta que ponga en el centro la memoria histórica y el bienestar de nuestra población.
Suchitoto es y seguirá siendo un referente para el país, pero solo si su grandeza cultural nace desde adentro, desde el corazón y la vida de su propia gente.
(Astul Yanes, hijo adoptivo de Suchitoto, nacido en la Casa de la Cultura, Enero de 1975)
Artículo en referencia:
¿Qué significa realmente llamarse una «ciudad cultural”?





