Las mujeres de Suchitoto también somos historia

 

A veces no nos cuesta celebrar porque no sepamos que hicimos algo importante. Nos cuesta porque crecimos viendo mujeres que hacían mucho por todos, pero casi nunca se miraban con orgullo.

Crecimos viendo a mujeres que cocinaban, cuidaban, trabajaban, resolvían, sostenían la casa, a sus hijos e hijas, las tristezas y los problemas de todos. Mujeres que madrugaban para preparar alimentos, que trabajaban en el mercado, que sembraban la tierra, que cuidaban a sus familias, que vendían sus productos, que enseñaban, que organizaban comunidades y que, muchas veces, dejaron de lado sus propios sueños para que otras personas pudieran avanzar y alcanzar los suyos.

Y cuando alguien les decía: “Qué fuertes  son”, ellas respondían: “Ni modo, no hay de otra”. Pero sí hay otra forma de vivir y de mirar nuestra historia: reconocer que las mujeres no solo han resistido, sino que han sido parte fundamental de las transformaciones sociales y han construido gran parte de lo que somos hoy como comunidad. Aunque pocas veces se reconozca públicamente.

Las mujeres de Suchitoto están en sus calles, en sus cantones, en sus mercados, en sus escuelas, en sus casas, en sus organizaciones, en sus emprendimientos, en sus luchas por el agua, la cultura, la educación y la dignidad. Están en las manos de las artesanas, en las voces de las maestras, en la sabiduría de las abuelas, en el trabajo de las agricultoras, en la valentía de las lideresas comunitarias y en los sueños de las niñas y jóvenes que hoy quieren abrir nuevos caminos.

Sin embargo, vivimos en una sociedad donde muchas veces el aporte de las mujeres se minimiza. Se invisibiliza.  Se nos pide cuidar, servir, acompañar y resolver, pero no siempre se nos reconoce. Se habla de la historia de los pueblos y se nombran a hombres, mientras tantas mujeres quedan fuera de los libros, de los homenajes y de las decisiones.

Por eso es emocionante que este 2026 se abra una ventana para que las y los jóvenes estudiantes de Suchitoto escriban, reconociendo el papel y aporte de las mujeres de sus entornos y comunidades.

«A todas las mujeres de Suchitoto: mirémonos con más ternura y con más verdad. Miremos nuestras manos, nuestra historia, nuestras luchas y todo lo que hemos construido aun cuando nadie aplaudía. Aprendamos a recibir, a descansar, a pedir ayuda, a defender nuestros derechos y a reconocernos unas a otras. Porque una sociedad que invisibiliza a sus mujeres también invisibiliza una parte esencial de su propia historia».

Porque, escribir y nombrarlas también es una forma de defender la memoria. Escribir, es decir: “Aquí estamos” “Estas somos”. Escribir es nombrar a esas mujeres que han sostenido familias, comunidades y sueños. Escribir es hacer visible lo que muchas veces ha permanecido en silencio.

El XXII Concurso Estudiantil Literario “A mi Suchitoto” es una oportunidad para todos los estudiantes del distrito, pero principalmente para las mujeres jóvenes  estudiantes de tercer ciclo y bachillerato puedan contar historias, escribir poemas, crear cartas, relatos o reflexiones dedicadas a las mujeres que han dejado huella en nuestras comunidades.

Puede ser una abuela que enseñó a no rendirse. Una madre que trabajó sin descanso para sostener a su familia. Una maestra que creyó en sus estudiantes. Una vecina que organiza a su comunidad. Una artesana que conserva saberes antiguos. Una agricultora que cuida las semillas. Una joven que lucha  incansablemente por sus sueños. Una mujer que quizá nunca ha recibido un reconocimiento público, pero que merece ser nombrada. Pero también puede ser una historia sobre ustedes mismas.

Porque las jóvenes de Suchitoto no son solamente el futuro: son el presente. Ya tienen ideas, talentos, preguntas, capacidades y una voz propia. Tienen derecho a imaginar una sociedad donde ser mujer no signifique tener que esforzarse el doble para ser escuchada, donde los cuidados sean responsabilidad de todos, donde las niñas puedan crecer sin miedo y donde las mujeres puedan ocupar espacios de decisión, arte, ciencia, cultura, comunidad y política.

Participar en este concurso es una invitación a mirar a las mujeres de Suchitoto con otros ojos: no solamente como quienes cuidan o sirven, sino como protagonistas de nuestra historia.

No tengan miedo de escribir con emoción, con rabia, con esperanza o con orgullo. No tengan miedo de decir lo que muchas veces se calla. No hagan pequeña su voz. No crean que su historia no importa.

Cada poema, cada historia, cada carta y cada reflexión puede convertirse en una forma de reconocimiento para las mujeres. Puede ser una luz sobre la vida de una mujer que ha sido invisibilizada. Puede ser una semilla para que otras niñas y jóvenes aprendan a verse como valiosas.

Porque reconocernos no es soberbia. Celebrarnos no es egoísmo. Nombrar nuestro esfuerzo no es falta de humildad. Es un acto de dignidad y justicia.

A todas las estudiantes y jóvenes de Suchitoto: aprovechen esta oportunidad para escribir sobre las mujeres que admiran, las mujeres que las inspiran y las mujeres que han construido este pueblo con sus manos, su trabajo, su valentía y su amor.

Que este concurso sea también un espacio para decir, con fuerza y con dignidad: Las mujeres de Suchitoto también somos historia. También somos memoria. También somos presente. Y también somos futuro. Que nadie te diga lo contrario.

Concurso de poesia A mi Suchitoto 2026 06 18T104107.960

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