La defensa del agua, el acceso a la educación superior y las dificultades para acceder a una vivienda digna son algunas de las realidades que atraviesan las juventudes salvadoreñas.
Estas luchas forman parte del “El mapa de nuestras voces”, un cortometraje documental liderado por la comunicadora Rosa Saravia que recoge las experiencias de las y los jóvenes organizados para visibilizar las problemáticas de sus comunidades e impulsar cambios desde la acción colectiva.

La producción muestra distintas realidades del país, desde la zona oriental, donde el acceso a la educación y a las oportunidades laborales sigue siendo un desafío, hasta Ahuachapán, en el occidente, donde la crisis hídrica y las dificultades para acceder a una vivienda digna afectan principalmente a las mujeres.
A través de las historias de sus protagonistas, el documental muestra cómo la organización comunitaria se convierte en una herramienta para defender los territorios, proteger los bienes naturales y generar espacios de participación juvenil.

La defensa del medioambiente es una de las principales luchas que reúne este documental. Cristina Grande, de la colectiva Las Tres Prietas, menciona la importancia de que las comunidades reconozcan la importancia de cuidar los bienes naturales, fundamentales para la vida.
El documental también presenta el arte como una herramienta para generar conciencia y promover cambios sociales. Dayana Santamaría y Emerson Orellana, del grupo de teatro Los Almendros, cuentan que las expresiones artísticas tienen el potencial para sensibilizar a la población y abordar los problemas sociales.

A estas experiencias se suman las iniciativas de los colectivos Mujeres Jóvenes Capullitas de Alelí y la organización comunitaria AJUBAL, quienes sostienen que la participación juvenil es importante para la búsqueda colectiva de soluciones a las problemáticas de los territorios.
Más allá de presentar estas problemáticas, la producción busca dar espacio a las voces de quienes las viven. Los testimonios permiten conocer experiencias, preocupaciones y propuestas, al mismo tiempo que muestran la importancia de escuchar a las juventudes para comprender los desafíos que enfrentan en sus comunidades.

De esta manera, “El mapa de nuestras voces” invita a reflexionar sobre las condiciones que limitan el desarrollo de las juventudes salvadoreñas y sobre la necesidad de generar espacios donde puedan expresar sus demandas y participar en las decisiones que afectan sus vidas.
La realización de esta iniciativa se enmarca en el programa IMPULSAT, desarrollado en consorcio con Plataforma Global El Salvador, Fad Juventud y FUNDASIL, con el financiamiento de la Generalitat Valenciana.

Con esta propuesta audiovisual, las experiencias de las juventudes se muestran como un punto de partida para reconocer los desafíos que comparten los diferentes territorios y destacar el valor de la participación de las juventudes en la construcción de soluciones colectivas.
Por Carolina Mena





