A pocos minutos del centro de Suchitoto, sobre la quebrada Las Ánimas, una pared de roca se levanta como un enorme muro formado por columnas que parecen haber sido cortadas una a una y colocadas cuidadosamente unas junto a otras. En época de lluvias, el agua desciende sobre ellas y transforma la pared en cascada. Durante la estación seca, cuando el agua desaparece, queda al descubierto una de las formaciones rocosas más llamativas del territorio, aunque no la única.
La gran pregunta resulta inevitable: ¿Quién hizo esas piedras? ¿Cómo se formaron estas rocas así? Durante mucho tiempo, la respuesta no estuvo en los libros de geología. Estuvo en las historias que la gente de la comunidad contaba. De estas historias en Los Tercios sobreviven varias.
El amor que terminó convertido en piedra
La leyenda más conocida habla de un amor prohibido. Según cuentan algunos abuelos, una joven perteneciente a una familia adinerada se enamoró de un joven indígena. La relación habría provocado el rechazo de la familia de la muchacha.
Entonces la historia continúa con una maldición. El joven, despechado por no ser aceptada la relación, habría maldecido a la familia y a su almacén, donde guardaban rollos de tela. Aquellos rollos terminaron convertidos en piedra y quedaron apilados en el lugar donde hoy se encuentra la formación rocosa.
Así, la leyenda transforma de manera fantástica una pared de columnas de piedra en la huella visible de una tragedia de amor. No se sabe cuándo nació esta historia ni quién fue su primer narrador. Tampoco existen, en las fuentes consultadas, documentos que permitan comprobar que los personajes hayan existido o que el acontecimiento haya ocurrido realmente. Pero hay algo que sí resulta importante: la historia ha sido transmitida como parte de la leyenda y memoria histórica local.
La familia Sanabria, propietarios del terreno donde se encuentra la cascada, cuentan que esta leyenda la escucharon de sus abuelos. La misma narración ha continuado apareciendo en publicaciones turísticas y periodísticas posteriores.
La leyenda, por tanto, no debe confundirse con un hecho histórico comprobado. Su valor está en otra parte: en lo que cuenta sobre la imaginación popular y la manera en que una comunidad ha intentado explicar un paisaje extraordinario. Pero no es la única historia.
La pescadita de oro
Existe también la leyenda de una pequeña pescadita dorada que habita en las profundidades de la poza de Los Tercios. Según esta tradición, la criatura está relacionada con la existencia de la cascada y con el aumento de su caudal durante la época lluviosa. Pero el misterio está en que nadie debería intentar verla. Quien llegara a observarla podría perder la razón o incluso morir.
La historia convierte así la poza en un lugar misterioso y protegido por una criatura fantástica. El agua que aparece durante el invierno deja de ser solamente un fenómeno natural: adquiere una explicación propia dentro de la tradición popular. La leyenda se sigue contando y sigue circulando en publicaciones dedicadas a Los Tercios y aparece documentada en distintas versiones, como parte de las explicaciones populares sobre su origen.

¿Por qué el nombre “Los Tercios”?
También el nombre parece haber nacido de la observación e interpretación de la forma en que están apiladas las piedras. Junto a las leyendas anteriores los pobladores también han asociado las formas alargadas de las rocas con los “tercios” de madera: troncos o piezas de leña agrupadas y apiladas. La comparación resulta fácil de entender cuando se observa la pared desde cierta distancia. Las columnas parecen grandes piezas de madera colocadas y ordenadas unas sobre otras. El nombre, entonces, podría ser otra muestra de cómo los pobladores de las comunidades nombran el territorio a partir de aquello que ven y reconocen en su vida cotidiana.
Cuando una piedra necesita una historia
Las leyendas no surgieron necesariamente porque la gente rechazara una explicación científica. Durante generaciones, muchas comunidades han utilizado relatos para explicar aquello que resulta extraño, impresionante o difícil de comprender.
Una pared de piedra tan regular como la de Los Tercios parece, efectivamente, una construcción humana. Y cuando no se conoce una explicación científica o técnica del proceso geológico que produjo semejante formación, la imaginación salvadoreña encuentra sus propias respuestas.
Así que la formación rocosa de Los Tercios está cubierta de estas leyendas e interpretaciones populares llenas de una maldición, un amor imposible, una pescadita de oro y de una pila de piedras que alguna vez fueron rollos de tela. Son explicaciones diferentes a la que ofrece hoy la geología, pero forman parte de la rica historia cultural del lugar.
Es de recordar que las leyendas populares casi siempre intentan explicar el misterio. La ciencia por su parte intenta reconstruir el proceso. Y en Los Tercios ambas historias cohabitan y pueden ser escuchadas sin necesidad de confundirlas. Porque una cosa es preguntarnos qué ocurrió realmente para que la roca adquiriera esa forma, y otra preguntarnos qué historias construyeron los habitantes alrededor de ella. La primera pregunta pertenece a la ciencia a la geología. La segunda pertenece a la memoria.
Y para conocer completamente Los Tercios, necesitamos conocer ambas. Por eso le invitamos a continuar leyendo en la Parte II: “Cuando la lava se convirtió en piedra: la explicación geológica de Los Tercios”.
Referencias documentales:
Ministerio de Cultura de El Salvador, Museo de Historia Natural; Servicio Nacional de Estudios Territoriales; La Prensa Gráfica (23 de mayo de 2021); Diario El Salvador (2 de diciembre de 2022); elsalvador.com (19 de septiembre de 2025). Las leyendas se presentan como tradición oral recogida por publicaciones, no como hechos históricos comprobados.




