Suchitoto como muchas poblaciones de El Salvador, sufrió la triste década del conflicto armado – precedido por una crisis económica y social – el cual además de la pérdida de más de más de 70 mil vidas humanas, dejo destrucción, desolación y éxodo masivo.
El Cantón San José Palo Grande con más de 200 años de historia y ubicado en las faldas del cerro de Guazapa, siempre ha sido habitado por personas muy trabajadoras, visionarias y solidarias que a diario han luchado mano a mano por mejorar las condiciones de vida de cada habitante y de la infraestructura básica de la comunidad.

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Este cantón no fue ajeno a la trágica guerra. En marzo de 1980 sufrió su primera masacre, más 30 habitantes asesinados. Después acontecieron las masacres de los Acosta, los Girón y otras más que ejecuto el ejército, creando un temor general que llevo a que el cien por ciento de las familias abandonaran sus casas, escuela, cultivos y hasta su Iglesia – a la cual una bomba la dejo en ruinas- refugiándose en otras poblaciones y algunas en el extranjero.


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A 41 niñas, 39 niños, 66 mujeres y 174 hombres todos ellos del cantón San José Palo Grande se les arrebato la vida durante los amargos años de la guerra, personas de bien, y es que como en todo conflicto armado lamentablemente los civiles son las principales víctimas inocentes.


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Providencialmente Don Lino Martínez en un cuaderno y de su puño y letra llevo un registro de todas esas personas originarias del cantón que iban falleciendo en esos cruentos años, lo que fue la base fundamental para crear -más tarde- el monumento donde están escritos esos nombres como testimonio palpable de la crueldad de una guerra. Este monumento ubicado en el cantón es un ofertorio que invita a las actuales y futuras generaciones a reconocer ese sacrificio y a mantener en la memoria a estas víctimas, para honrar su vida y que en su memoria se continúe trabajando con solidaridad por una comunidad cada vez más organizada, desarrollada y empática.

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En cumplimiento al salmo 137 que dice: “Si me olvido de ti, que se me paralice la mano; y se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti”, desde hace 17 años los pobladores de este cantón, cada último sábado de enero realizan un acto religioso y cultural. Este acto es para recordar a sus familiares y amistades cuyos 320 nombres están plasmados en ese mural y manifestarles que seguirán trabajando día a día por que el Cantón San José Palo Grande, sea siempre un lugar de armonía y de compromiso fraterno entres sus habitantes.

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Es justo, urgente y necesario que este ritual conmemorativo sea fortalecido cada año, que las nuevas generaciones –muchas veces más pendientes de la tecnología y redes sociales- no olviden a sus familiares/victimas, que la indiferencia no los absorba, porque pueblo que no reconoce su historia está condenado a repetirla.

En tal sentido, este sábado 31 de enero nuevamente la comunidad rendirá honor a familiar, amigos y vecinos que fallecieron en esa triste década. Que este aniversario 17 sea preparatorio para que en el 2027 de mayor trascendencia y un compromiso por una mejor sociedad y un mejor país.
–Por Elmer Martínez. Fotos cortesía: Elmer Martínez.





