Suchitoto cerró el 2025 bajo una gestión municipal marcada por la falta de planificación, opacidad en el uso de los recursos públicos y una débil participación ciudadana. A lo largo del año, la ausencia de proyectos de inversión, la crisis ambiental del Lago Suchitlán y las obras ejecutadas sin información evidenciaron la urgencia de atender las necesidades de la población.
Durante el 2025, el distrito de Suchitoto, en Cuscatlán Norte, estuvo marcado por una gestión municipal sin planificación estratégica, con uso cuestionable de los recursos públicos, ausencia de participación ciudadana y una creciente opacidad en la rendición de cuentas. Así lo expresa la concejala Dra. Blanca Romero, quien sostiene que las decisiones tomadas desde la alcaldía han respondido más a intereses de imagen y propaganda que a la resolución de las necesidades estructurales de la población.
Uno de los principales señalamientos apunta a la falta de coherencia entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan las comunidades. Mientras se habla de desarrollo y modernización, en Suchitoto persisten calles deterioradas y servicios básicos deficientes.
Desde su rol en el concejo municipal, Romero describe un escenario donde el dinero público se utiliza sin un análisis real de costos y beneficios. Como ejemplo, señala las giras de entrega de juguetes realizadas durante la temporada navideña, actividades que, sumadas todas sus variables, terminan representando un gasto elevado por el uso de vehículos institucionales, combustible, logística y publicidad. Para la concejala, el problema no es la entrega de juguetes en sí, sino la forma en que se ejecuta en un contexto donde la municipalidad carece de recursos suficientes incluso para atender necesidades básicas.
En su balance, Romero menciona que existen alternativas más eficientes y menos costosas, como la coordinación directa con las ADESCOS y liderazgos comunitarios, que ya cuentan con censos de niñas y niños. Desde su perspectiva, la insistencia en montar grandes logísticas responde más a la búsqueda de visibilidad política que a una política social planificada.
Organización comunitaria bajo presión
Romero expresa que la nueva normativa que regula a las Asociaciones de Desarrollo Comunal (ADESCOS) representa un retroceso para la participación ciudadana. Según su valoración, los requisitos administrativos, los pagos por credenciales y las obligaciones contables imponen cargas desproporcionadas a estas estructuras, las cuales no manejan grandes recursos económicos, debilitando así el tejido comunitario en lugar de fortalecerlo. En su análisis, estas medidas responden más a un interés de control que a un verdadero acompañamiento a las comunidades.
La crisis que no tuvo respuestas claras
La crisis ambiental del Lago Suchitlán mostró, según Romero, la falta de transparencia institucional y de prioridades claras. La concejala considera que las acciones emprendidas por el Estado no tuvieron como eje la salud pública ni la protección ambiental, sino la caída en la producción de energía eléctrica.
Señala que la mortandad masiva de peces no fue acompañada por estudios independientes y públicos que permitieran esclarecer las causas reales del fenómeno. También cuestiona que no se brindara información oportuna a la población sobre los posibles riesgos sanitarios, a pesar de que continuó el consumo de pescado proveniente del lago.
Escasa participación ciudadana
En cuanto a la relación entre la municipalidad y las comunidades, Romero sostiene que la participación ciudadana ha quedado reducida a un ejercicio meramente formal. Las comunidades, explica, no participan en la toma de decisiones, sino que son informadas de acciones ya definidas.
Menciona que muchas intervenciones municipales han sido enfocadas en atender emergencias sin planificación a largo plazo. En varios casos, los trabajos son asumidos por las propias comunidades, quienes que terminan asumiendo costos y esfuerzos para resolver sus necesidades y problemas.
Obras sin coordinación e información
El proyecto de revitalización del Centro Histórico de Suchitoto y los trabajos de cableado subterráneo se realizaron sin información clara para la población. La ejecución se hizo sin una coordinación efectiva entre la Dirección de Obras Municipales (DOM) y la alcaldía. De acuerdo con Romero, ni siquiera las oficinas técnicas municipales cuentas con datos precisos sobre el proyecto.
En el balance del periodo, Romero señala que Suchitoto no recibió proyectos de inversión. Considera que las reparaciones superficiales de calles no pueden presentarse como obras de impacto, ya que no resuelven problemas estructurales. Las pocas intervenciones ejecutadas en otros distritos de Cuscatlán Norte, añade, se realizaron con recursos propios de esos territorios.
Biblioteca y opacidad institucional
La situación de la biblioteca municipal es otro ejemplo de soluciones temporales. Romero señala que no se realizó una reparación estructural del techo, sino arreglos provisionales, sin garantizar condiciones adecuadas a largo plazo.
A esto se suma la falta de rendición de cuentas. La auditoría de la Corte de Cuentas correspondiente a 2024, explica, no fue presentada ni al concejo municipal ni a la ciudadanía. La ausencia de información pública sobre los hallazgos profundiza, según su análisis, la desconfianza hacia la administración municipal.
El contexto local, según Romero, se ve agravado por el nacional. Los recortes presupuestarios previstos para el 2026 en áreas como salud y educación contrastan con los incrementos en defensa y comunicación presidencial, una tendencia que, a su juicio, profundizará las desigualdades sociales en los próximos años.
Ante esto, la concejala señala la importancia de que la ciudadanía esté informada, sea crítica y participativa. Exigir transparencia, involucrarse en la vida pública y comprender el impacto de las decisiones políticas es fundamental para decidir el rumbo de Suchitoto durante los próximos años.





