Apreciar la historia para construir el futuro: estudiantes de Suchitoto cuentan la memoria de sus comunidades

Cada año, la celebración del aniversario de Suchitoto se convierte en una fiesta de luces, desfiles y actividades coloridas que llenan de alegría y vida el centro histórico. Sin embargo, en medio de esa algarabía, también se abre un espacio urgente y necesario para mirar hacia adentro: hacia nuestras raíces, hacia nuestras comunidades, hacia la historia que muchas veces queda silenciada bajo el ruido de la fiesta y el espectáculo.

El aniversario de Suchitoto no debe limitarse solamente a una efeméride festiva, sino también aprovecharse y asumirse como una oportunidad para el reconocimiento de nuestro origen y de la riqueza cultural que habita en cada una de nuestras comunidades históricas. En las comunidades —más allá del casco urbano— se encuentra la mayoría de la población del municipio, y con ella, la esencia misma de lo que en realidad somos como pueblo.

Estimular en la niñez y juventudes el aprecio por la historia, el patrimonio y la memoria de la ciudad es, por tanto, una apuesta clave e importante para preservar nuestra identidad. El conocimiento y reconocimiento de nuestras comunidades, sus personajes, luchas y valores, no puede seguir siendo visto como un tema aparte o marginal de la ciudad. Necesitamos formar nuevas generaciones que no solo se sientan orgullos de la ciudad, sino también de sus comunidades de origen y convertirse en parte activa de su pasado, presente y futuro.

El concurso literario A mi Suchitoto, durante dos décadas, hizo que decenas de estudiantes escribieran y le cantaran a la ciudad desde la poesía. Para este año, 2025 la nueva convocatoria del concurso invitó a la comunidad estudiantil a contar la historia de sus comunidades. Este cambio de enfoque no es casual. Parte de la firme convicción de que Suchitoto es más que solo el casco urbano, cada comunidad de Suchitoto es importante y tiene una historia que merece ser escrita y contada. Es necesario conocer y reconocer a aquellos que fundaron los primeros caseríos, pasando por los episodios de las luchas sociales, los momentos de resistencia, los oficios tradicionales, los personajes queridos y las memorias cotidianas que forjan el alma colectiva de los barrios, cantones y caseríos de Suchitoto.

Es importante entender que nuestra cultura no está solo en los centros históricos o en los museos, sino también en las historias vivas de cada cantón, caserío y barrio. Historias que muchas veces solo sobreviven en la oralidad, y que ahora pueden encontrar en la palabra escrita una forma de permanencia y trascendencia en el tiempo.

En cada rincón del municipio hay una historia que espera ser rescatada. Y este concurso no solo estimula a escribir esos relatos, sino también a sembrar conciencia, identidad y pertenencia en quienes los narran y los lean. Es una forma de volver a mirar con amor y respeto el lugar donde vivimos, de valorar el pasado como una guía para construir el futuro.

Las historias que llevamos en la memoria —transmitidas por nuestras abuelas, por los mayores, por los archivos vivos de nuestras comunidades— son hilos que tejen nuestra historia común. Al ponerlas por escrito, las juventudes no solo preservan ese legado, sino que también le dan nuevos significados, nuevas formas, nuevas esperanzas.

Las historias escritas por los estudiantes sin duda no están completas, pero si son el primer paso en la recolección de la memoria y testimonios de nuestras comunidades.  Porque, la historia nunca estará completa, siempre existirán otras memorias, testimonios y miradas que enriquecerán los relatos. Pero son sin duda un buen acercamiento para empezar a conocer, descubrir y apropiarse de la memoria y la riqueza de nuestros territorios.

Por eso, hoy celebramos la participación de más de 80 jóvenes que se animaron a escribir sobre sus comunidades. Son pequeños relatos, redactados desde más de 15 barrios y comunidades. Gracias por aceptar el reto de contar, compartir y escribir esas memorias. Son ellas las que nos permiten saber quiénes somos, como nos vemos y hacia dónde vamos. Porque sin memoria no hay futuro. Y porque el verdadero festejo de nuestra ciudad no está solo en los fuegos artificiales, sino también en el eco profundo de sus voces escribiendo su propia historia.

Sembrar en la niñez y juventud el respeto por la historia comienza reconociendo que cada comunidad tiene un relato que merece ser contado. Esta es, en efecto, una apuesta por fortalecer el tejido cultural, por construir ciudadanía desde la memoria, y por proyectar un futuro con raíces firmes.

Las organizaciones: Colectiva Feminista, Concertación de Mujeres, Centro Arte para la Paz, y este periódico, agradecen a los patrocinadores: Caja de Crédito Suchitoto, ACORG de R.L., Casa Flamenco y Hotel Los Almendros de San Lorenzo que colaboraron en hacer posible la edición 2025. Gracias a los docentes comprometidos que pusieron su empeño por estimular la participación de sus estudiantes. El apoyo de todas y todos permite que la palabra de nuestras juventudes siga floreciendo y que la historia de nuestras comunidades siga viva.

Certificado de Reconocimiento Elegante Azul y blanco 1
Concurso de poesia A mi Suchitoto 37

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