Hacienda San José La Bermuda: Origen e historia de un símbolo de Suchitoto

Aunque muchos detalles sobre el origen de la Hacienda La Bermuda aún no están claros, testimonios, investigaciones y otros documentos históricos nos permiten reconstruir parte de su historia y comprender cómo este lugar se fue transformando con el paso del tiempo.

¿Qué es una hacienda?

Es común pensar que una hacienda es únicamente una casa grande o antigua. Históricamente el término no se refería solo a una vivienda. Era una amplia extensión de tierra destinada a actividades productivas como la agricultura, caña, añil, café, ganadería y otros. 

La casa principal era solo una parte. Alrededor se extendían los campos de cultivo, corrales para el ganado y viviendas para las personas que trabajaban en la propiedad. Por ello, es importante aclarar que, cuando se habla de una hacienda, en realidad se hace referencia a todo un sistema productivo. 

Hacienda La Bermuda: En busca de su historia

Los orígenes de la Hacienda San José La Bermuda siguen siendo, hasta ahora, desconocidos, comenzando por el propio origen de su nombre; sin embargo, algunos cronistas e historiadores han realizado diversas hipótesis para explicar de dónde proviene.

El Padre Toribio de Benavente, conocido como Motolinía, quien visitó en 1544 la ciudad de San Salvador en su antiguo asentamiento, decía que la palabra “Bermuda” es de origen español. Otros historiadores explican que el nombre podría venir del valle que perteneció al español Bartolomé Bermúdez, quien participó en la expedición de refundación de San Salvador bajo el mando de Diego

Por su parte, el historiador y docente salvadoreño, Jorge Lardé y Larín afirma que el nombre de la hacienda podría venir del apellido de los antiguos moradores del lugar.

Escudo La Bermuda
Escudo de Armas de San José La Bermuda, concedido por Carlos V, en 1537, al conquistador Bartolomé Bermúdez, vecino de la Villa de San Salvador.

En 1589, La Bermuda todavía no era una hacienda, sino que una encomienda. Las encomiendas eran un sistema usado durante la colonia española que consistía en repartir indios a los colonizadores para que trabajaran la tierra. Esto fue impulsado por Cristóbal Colón desde los primeros años de la conquista.

En ese momento, la encomienda pertenecía a Beatriz de Vera y Cerrato, quien posiblemente la había recibido como herencia de su familia paterna. En su testamento, Vera y Cerrato dejó a su hija, además de La Bermuda y 5,000 pesos, dos esclavas llamadas Juana y Juana Conga, ambas negras. 

La Hacienda La Bermuda se consolidó sobre la tierra y el trabajo indígena. Por un lado, se expandió sobre tierras que fueron arrebatadas a muchos indígenas y mestizos. Por otro, al perder sus tierras, estas poblaciones se vieron obligadas a trabajar en la hacienda. De esta manera, el lugar mantuvo durante muchos años su forma de vida señorial que se prolongó hasta el siglo XIX.

Archivo 3

Propietarios de la Hacienda La Bermuda durante los siglos XIX y XX

En 1807, el Corregidor Intendente de la Provincia, Antonio Gutiérrez y Ulloa, en su Estado General de la Provincia de San Salvador, menciona que La Bermuda pertenece a los herederos de Francisco de Artiga, quien fue propietario de la hacienda en 1714. 

En 1845, aparecen como propietarios los González, según una escritura pública registrada en Suchitoto. Este documento señala que Micaela Martínez, mamá Vicente González, el menor de los herederos de La Bermuda, vendió a Tomás Palomo 27 caballerías de tierra que formaban parte de la hacienda.

En 1858 se inicia contrato de sociedad colectiva industrial entre Juana Peña y Gregorio García, para trabajar en La Bermuda. 

En enero de 1873 se realizó un inventario de los bienes que los señores Gregorio y Juana tenían en común, con el fin de dividir la sociedad en bienes. En marzo de ese mismo año, ambos acordaron disolver la sociedad y, como resultado de la partición, la Hacienda La Bermuda fue adjudicada a Gregorio García. 

En junio de 1903, a Delfina García viuda de Rivera, hija legítima de Gregorio García, se le adjudicaron las tres cuartas partes de lo que quedaba de la Hacienda La Bermuda, como parte de la división de la herencia. 

El 5 de julio de 1911, Juana García viuda de Rivera, hermana de Delfina, vendió la Hacienda La Bermuda a Rodolfo Ricardo Vaquero.

En agosto de 1911, Rodolfo Ricardo Vaquero, vendió La Hacienda La Bermuda a Delfina Iraheta, hermana de Iraheta, hermana de Juana, por dos mil colones, La Bermuda con casa, trapiche y 16 caballerías. 

En noviembre de 1912, Juana Delfina Iraheta donó a Juana García viuda de Rivera, la cantidad de 16 caballerías y 43 manzanas de terreno. 

Según un informe realizado en 1978 por Jaime Miranda, en 1974 el Ministerio de Educación de El Salvador, por iniciativa del arquitecto Pío Salomón Rosales, entonces director de la Administración del Patrimonio Cultural, compró la casa de la Hacienda San José La Bermuda junto con 12 manzanas de terreno que la rodean, con el fin de ser restaurada por esa institución. 

La Hacienda San José La Bermuda no solo guarda la memoria de su pasado, sino que también se ha convertido en un testimonio de la historia de Suchitoto y de los cambios sociales que han marcado a este pueblo a lo largo del tiempo. Hoy, la Bermuda es considerada uno de los sitios históricos más representativos del país, con un relato que quiere ser contada.

Referencia de información: Miranda, J. (1978). Informe preliminar sobre la investigación referente a la historia de la Hacienda La Bermuda. Subsecretaría de Cultura, Juventud y Deportes. Ministerio de Educación de El Salvador. San Salvador, El Salvador.

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