Autor del himno del Centro Escolar Ana Dolores Arias, José Adalberto Rivera García

En honor a su autor, José Adalberto Rivera García, con gratitud y admiración eterna por su legado de amor, sabiduría y arte.
José Adalberto Rivera García

José Adalberto Rivera García nació el 8 de junio de 1931 en el barrio Santa Lucía, en la ciudad de Suchitoto, departamento de Cuscatlán. Hijo de Victoria García y Macario Rivera, originarios de Suchitoto, creció en el seno de una familia trabajadora y amorosa, el menor de cuatro hermanos: Mirtala, Salvador, Ramón y Ramón A., todos ya fallecidos. Su infancia transcurrió entre risas, cantos y el sonido de los telares, oficio familiar al que se dedicaban sus padres.

Con ternura solía contar que su padre, un hombre cariñoso, le enseñaba el arte de tejer con una canción que acompañaba el repique de las campanas de la iglesia, convirtiendo el trabajo en un juego lleno de música y amor. Su madre, dulce y comprensiva, le brindó la calidez y los valores que marcarían su vida entera.

Desde joven se distinguió por su carácter amable, su honestidad y su profundo sentido de responsabilidad. Con el paso de los años, esas virtudes se fortalecieron, convirtiéndolo en un hombre íntegro, generoso y de conducta intachable. Fue esposo amoroso de María Magdalena Melgar Cruz de Rivera, originaria de San José Las Flores, departamento de Chalatenango, con quien compartió una vida llena de respeto, amor y fe.

De esa unión nacieron cinco hijos, quienes, junto a sus quince nietos, mantienen vivo su legado de amor, humildad y sabiduría. Durante su vida laboral, José Adalberto se desempeñó con compromiso y dedicación. Trabajó quince años en la Alcaldía Municipal y, posteriormente, veintinueve años en el Órgano Judicial, donde dejó una huella de rectitud, compañerismo y entrega.

Siempre dispuesto a servir, su mayor satisfacción era ayudar a los demás y verlos contentos con su apoyo. Amante de la poesía, poseía un don especial para expresar sus sentimientos a través de versos, con los que con frecuencia recitaba amorosas palabras a su esposa. Su vida fue un ejemplo de bondad, de fe inquebrantable y de servicio a Dios. Durante cincuenta años fue creyente evangélico, dedicando su tiempo a evangelizar, compartir la Palabra y fortalecer la fe de quienes lo rodeaban.

José Adalberto Rivera García partió a la presencia del Señor el 26 de agosto de 2014. Su vida fue un testimonio de amor, sabiduría y generosidad. Deja tras de sí una huella imborrable en la memoria de su familia y en todos aquellos que tuvieron la dicha de conocerlo. Su ejemplo vive en cada palabra de bondad que sembró, en cada gesto de ayuda que ofreció y en cada corazón que tocó con su fe, su poesía y su inagotable amor por Dios.

 

Himno de la Escuela Ana Dolores Arias

Escrito por: José Adalberto Rivera García 

Arreglo musical: Maestro Ramón Rivera

La noche cae y la gente duerme, la escuela yace en su soledad. La mañana amanece con su luz perfecta, ya no hay tinieblas, se siente, se ve y se escucha su verdad. 

Poco a poco se ve la claridad y un nuevo día de hermoso esplendor; niñas contentas lucen su uniforme blanco y de su voz suena un dulce canto, al recibir de sus maestros el amor que brindan con sinceridad. 

Esta es mi escuela, este es su amor, es la esperanza que da con gran placer. Niñas, maestros, cantemos con alegría, esperando en el futuro un nuevo amanecer. Cantemos con alegría, recordemos su dulce nombre, son ideas necesarias y de grata recordación, y su nombre es y será: Ana Dolores Arias.

Video publicado originalmente en el Facebook de Edwyn Guzmán

 

Imágenes y texto cortesía de Flor Rivera

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