“Mientras dure en el mundo mi vidia, Madre querida mi vida serás, y olvidando del mundo las glorias, tus dulces memorias me brinden la paz”
Doña Herminia Minita, a sus 90 años se despide de este mundo y de su pueblo Suchitoto, donde fue muy aprecia por su nobleza de corazón, su entrega a los demás, su inquebrantable devoción religiosa y su valentía en tiempos difíciles.
Originaria del cantón San José Palo Grande en donde tuvo de amigas de infancia a Nita Diaz y a Lina Escobar (de grata recordación) tierra de la cual heredo la valentía, la solidaridad y fortaleza propias de las mujeres de esa comunidad.
Ya viviendo en el Barrio La Cruz cultivaba “rosas de castilla” de las cuales pequeños ramos que vendía a los vecinos entre ellos a la niña Elena de Coto, y siempre con una sonrisa que iluminaba su blanco rostro.

Su entrega al trabajo en el Hospital Nacional de Suchitoto, lo desarrollaba con la misma disciplina con la cual cuido a sus padres, crio a su hija Concepción Rosales y educo a nieto Luigi Rosales, inculcándoles valores morales, religiosos y de apoyo al prójimo.
En los tiempos de la guerra y con la quema del hospital, cuido a los pacientes con compromiso humano más allá de lo exigido, dándoles palabras de ánimo y consuelo; cumpliendo el mandamiento bíblico: “Amar a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo” y así, siempre estuvo presta a servir a sus vecinos y a participar activamente en la parroquia formando parte de la Guardia del Santísimo, donde se le veía de rígido blanco, una candela en la mano y su insignia en el pecho y una inmensa devoción por las cosas de Dios y su pueblo y siempre con sus característico lentes y sombrilla.

Una mujer con gran memoria que recordaba las fechas importantes y los cumpleaños de sus seres queridos, y estaba presta a ser la primera en felicitarles, por ellos era común ver que a su casa siempre le visitaban personas que le recordaban con gran estima y no era extraño ver que le llevaban frutas, verduras pan… como una forma de agradecerle todo el cariño que durante su vida brindo a los demás sin esperar recompensa.
Después de 90 años de vida ejemplar Doña Herminia, puede cantar la canción que le enseñó a su nieto Luigi Rosales para un punto artístico en grupo Isaac Araujo: “Adiós muchachos compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos, me toca hoy emprender la retirada, debo alejarme de mi buena muchachada…”
Paz al alma de la niña Minita, gran ejemplo de mujer suchitotense.
Fortaleza a Concepción, Luigi Rosales y Elvira Landaverde.
Por Elmer Martínez





