La vida de Rutilio Melgar es un testimonio profundo de lucha, amor por su pueblo y entrega incansable. A través de las voces de sus hijos y nietos, se revela no solo la historia de un hombre, sino el reflejo de una época en la que la dignidad, la honradez y la visión de futuro guiaban la acción cotidiana. Su legado sigue vivo en las calles que ayudó a empedrar, en el recuerdo del Cine Xotlán, en la memoria del pueblo que alguna vez lo eligió como alcalde, pero, sobre todo, en los valores que sembró en su familia.
Suchitoto, como ciudad y como comunidad, se enriquece cuando reconoce y honra a quienes la han amado y servido desde el anonimato o desde cargos públicos. Recordar a don Rutilio Melgar es también recordarnos a nosotros mismos como parte de una historia que vale la pena cuidar. Su vida nos invita a no olvidar que el progreso y la identidad no nacen de la improvisación ni del oportunismo, sino del compromiso genuino, del trabajo honesto y de la voluntad de dejar huella sin pedir aplausos.
En tiempos donde muchas veces se olvida el valor de quienes nos antecedieron, esta entrevista es un acto de memoria y gratitud. Que el ejemplo de Rutilio Melgar inspire a las nuevas generaciones a amar su ciudad, a servir con humildad y a soñar en grande, como él lo hizo. Porque mientras existan personas que recuerden con respeto y vivan con coherencia, su legado no morirá.
Don Rutilio Melgar no fue solo un alcalde, ni solo un empresario. Fue padre, abuelo, servidor público, soñador, creyente, visionario. Su vida fue una lucha constante por mejorar su entorno. Hoy su memoria sigue viva en las calles empedradas, en la historia oral, en sus obras, y en los corazones de quienes lo conocieron.
Que su historia inspire a las futuras generaciones a amar y construir Suchitoto con la misma entrega con la que él lo hizo.

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Legado cultural — El cine Xotlán
¿Cómo era la vida cultural de esos tiempos en Suchitoto? Entendemos que dentro de la oferta de entretenimiento existían 3 salas de cine en Suchitoto.
Si, así es, existían dos cines más, el de don Pepe Rivera y el de Don Alfonso Cotto, en ese tiempo eran de los pocos entretenimientos que había en el pueblo e ir al cine implicaba pasar 1 ½ hora o más entretenido.
Dejando a un lado los cines, la parte cultural del pueblo, la manejaba Alejandro Cotto quien desde la celebración del Centenario se preocupó por posicionar a nivel nacional e internacional a Suchitoto.
Un evento inolvidable que para los que éramos niños y jóvenes de la década de los 60s e inicios de los 70s fue “La Coronación de la Reina de Suchitoto” dirigida por don Alejandro Cotto, era una ceremonia o bien pudiéramos llamarla una obra de teatro en la que nos transportaba a los reinados de otros países, engalanaba la coronación de la reina con vestuario, música, pajes y escenario de la época medieval, un evento único en nuestro país. Desde esa época don Alejandro deseaba que todas las casas conservaran su estilo colonial y que se pintaran de color blanco sus paredes externas.
En nuestro padre, don Alejandro, encontró a un buen aliado y apoyaba todas esas ideas, era uno de sus mejores amigos y además de eso compadre ya que dos de sus hijos son ahijados de don Alejandro.
¿Cómo nació la idea de fundar una sala de cine en Suchitoto?
Nuestro papá, como una persona visionaria, quiso darle modernidad al cine y en sus viajes a San Salvador se enteró de las nuevas formas de proyectar películas y teniendo ese espíritu emprendedor y de modernización innato en él adoptó por construir un cine con esas novedosas modalidades.
Él quiso tener una sala de cine como las de San Salvador y lo cumplió. Prestó dinero para comprar el terreno, devastarlo y construirlo, tal y como él lo deseaba, los proyectores que se usaban eran dos y eran gigantescos los trajo desde Holanda, eran marca Philips, empresa de la cual fue distribuidor en Suchitoto.
Fue todo un acontecimiento, un cine amplio con 3 salas: balcón, preferencia y luneta; con taquilla, pantalla cinemascope, excelente sonido, atención personalizada con sus hijas en la taquilla y en cada una de las entradas.
¿Cómo era la experiencia de ir al cine Xotlán en aquellos años?
Era una experiencia muy bonita, la novedad, la comodidad, diferentes precios, según la sala en la que escogías estar así era el precio y ver la película en aquella gran pantalla, era algo muy impresionante.
Las películas que se proyectaban eran de la época, muchas de ellas mexicanas que gustaban a la mayoría de la población, otras de Hollywood como, los Diez Mandamientos, Ben Hur, Puente sobre el río Kwai; entre otras.

¿Cuáles fueron las dificultades más grandes que su padre enfrentó para mantener funcionando el cine Xotlán?
La mayor dificultad fue lo económico, pues tenía que hacer aportes (subsidios) de su otro negocio (un almacén llamado “Casa Melgar”) que tenía para mantenerlo, además tenía que viajar a San Salvador a traer las películas y luego de su presentación ir a devolverlas cada semana los días lunes iba al Cine Vieytes con los rollos de las películas exhibidas durante la semana y traía las que se exhibirían en la siguiente semana, se llamaba la “Cadena de oro” la cadena de películas que distribuía el cine Vieytes.
Por otro lado, el surgimiento de la televisión en donde encontrabas programas de entretenimiento televisivo, las novelas, partidos de futbol, musicales, entre otros fue lo que provocó el cierre del cine Xotlán, ya que poco a poco la asistencia al cine se hacía cada vez menos.

¿Qué representó el cine para la vida cultural y social de Suchitoto en esa época?
El cine representaba una opción de entretenimiento para los habitantes de Suchitoto en aquella época, tanto urbanos como rurales. Los domingos se proyectaban películas en funciones matutinas y vespertinas, coincidiendo con la llegada de los campesinos al pueblo, quienes aprovechaban la oportunidad para disfrutar de una película.
El cine no solo era un espacio de entretenimiento, sino también un centro de encuentro cultural y social. Se exhibían películas mexicanas, en esa época, el cine mexicano estaba en su época dorada, con estrellas como Pedro Infante, María Félix y Cantinflas.
De igual manera se exhibían producciones de Hollywood: los clásicos del cine como «Ben-Hur”, “Los diez mandamientos”, “El puente sobre el rio Kwai” entre otras, que ya mencionamos anteriormente, que habrían impactado al público.
Aparte que el cine servía para exhibir lo que antes llamábamos “veladas”, era una tarde o noche en la que se presentaban varios puntos artísticos, por lo general a beneficio de algún centro educativo o de alguna directiva con función social; además en el escenario del Cine se celebraban clausuras de las escuelas de Suchitoto, ya que la sala de cine contaba con un amplio escenario.
En resumen, el cine generó entretenimiento sano y familiar, empleos y ayudó a que otras personas colocaran sus ventas fuera y dentro del cine.

Más allá del cine — Otros aportes a la ciudad
Además del cine y su periodo como alcalde, ¿qué otros aportes o proyectos impulsó su padre en Suchitoto?
Promovió el Club de Leones, fue fundador del equipo de futbol Brasilia, logró junto a Salvador Acosta y otras personas altruistas a liberar de los “líos judiciales” en que se encontraba la propiedad donde hoy funciona la Casa del Adulto Mayor.



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¿Cómo veía Rutilio Melgar el desarrollo de Suchitoto? ¿Qué sueños o anhelos tenía para su ciudad?
Siempre mezcló el desarrollo con la tecnología de punta, siempre quería estar al día con la nueva tecnología, siempre soñó que Suchitoto estuviera dotado de lo mejor en cuanto a tecnología y modernidad se refiere.

¿Qué otros personajes fueron contemporáneos de su padre y contribuyeron a la vida social y cultural de Suchitoto?
Alejandro Cotto, Dr. Banegas y su esposa, Mons. Revelo, Dr. Quiñonez y su esposa, Flor Díaz, Ricardo Leiva, Juan Javier Leiva, entre muchos otros más.

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Memoria y legado
¿Puede comentarnos brevemente sobre sus últimos años y muerte en el 2021?
De 1981 a 1991 vivió en el exilio en México provocado por la persecución política en el tiempo de la guerra en El Salvador. Regresa en 1991 y se establece en San Salvador, luego viene a Suchitoto e inicia un pequeño negocio del cual vive hasta su muerte en el 2021. Durante esos años promovió la recuperación de la casa para el Adulto Mayor.
Vivió siempre luchando, incansable, rutinario y metódico, mantenía su mente siempre ocupada, al tanto de las noticias y hechos del mundo, apegado y aferrado a Dios; alegre, siempre optimista, con buen sentido del humor y positivo, a pesar de que tenía preocupaciones como todos; aprovisionador hasta el último aliento; siempre fue un hombre proveedor y de abundancia, ¡calculador y buen administrador en sus finanzas (básicas pero efectivas) simplemente un hombre completo hecho y derecho!
A la muerte de nuestra madre, simplemente, bajó los brazos y se rindió al curso de la vida; nada tuvo sentido, al momento de morir, sin duda su anhelo fue reencontrarse con su amada esposa. Nuestros padres murieron el mismo año con cuatro meses de diferencia.
Nunca se quejó, sufrió en silencio sus dolores y sus incapacidades físicas, porque mentalmente estaba bien, fue muy sorpresivo su pronto fallecimiento. Esperábamos celebrar sus 100 años, ya que le faltaban 5 meses para cumplirlos.

Tras su fallecimiento, ¿cómo cree usted que debería ser recordado Rutilio Melgar por las nuevas generaciones de suchitotenses?
Como un ejemplo a seguir de una persona que salió adelante por su propio esfuerzo, trabajando duro y arduamente, siendo honesto y, sobre todo, sin vicios: no fumaba ni bebía alcohol. Dedicado a su negocio y a su familia.
¡Como un verdadero ejemplo de progreso y amor por su pueblo! ¡No hay muerto malo dicen, pero nuestro padre fue un hombre realmente bueno, visionario, echado para adelante siempre, a pesar de las vicisitudes que la vida le lanzó; su historia debe ser contada y escrita en los anales de Suchitoto!
Como un hombre que amó su pueblo y aunque vivió en el “exilio”, huyendo de que los asesinaran a él y a nuestra madre; vivió muchos años en México y otros en San Salvador, pero regresó a su pueblo, a pesar de que ya no era el mismo que cuando se fue, con más años y aun así creó un nuevo y pequeño negocio el cual administró hasta el día de su muerte.
Recordarlo como un suchitotense que no se dejó vencer, luchador, amó a su familia, y sobre todo creyó en Dios y en la vida después de la muerte, por eso vive y vivirá para siempre.

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¿Qué enseñanza o mensaje dejó su padre a quienes luchan por mantener viva la cultura y la identidad de Suchitoto?
Que luchemos por nuestros propios anhelos.
Durante su administración como alcalde nuestro papá dijo que su ideal era el de que unidos podríamos hacer de Suchitoto una ciudad progresista y cívicamente ejemplar.
Hoy, difícilmente se puede hacer a diferencia del tiempo de nuestro papá. En la actualidad, solo se siguen ideas de otros, los aportes personales no tienen aceptación, hoy se trabaja para sobrevivir en una sociedad cada vez más competitiva.

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¿Cuál fue el legado de Rutilio Melgar?
El legado en Suchitoto: escuelas, arreglo de calles en el pueblo y en los cantones, la casa del adulto mayor y el equipo Brasilia. En la familia: el trabajo y la unidad familiar.
Amor, humildad, entrega y resiliencia de hierro.
Fue un hombre fuerte, porque creyó en Dios. A pesar de los golpes de la vida, nunca perdió la fe. Vivió la guerra y enfrentó el dolor de perder a un hijo, secuestrado y desaparecido sin dejar rastro: nunca se supo cuándo, dónde ni cómo murió, ni siquiera dónde fue enterrado. También soportó el secuestro de una hija, quien, aunque sobrevivió, quedó marcada por la experiencia. Recién regresado de México vivió la herida de otra hija provocada por una bala disparada desde un helicóptero. La tragedia lo siguió con la pérdida de su primera hija a causa del cáncer. Tuvo que dejar el país de un día para otro, sin nada, solo con la esperanza de salvar su vida y la de su esposa. En ese abrupto éxodo, abandonó la empresa por la que trabajó y luchó toda su vida.
Solo Dios pudo darles fe, esperanza y amor a nuestros padres para salir adelante en esta vida.

Epilogo
Recordar a Rutilio Melgar no es únicamente volver la vista hacia el pasado, sino reconocer en su vida una brújula ética y humana para el presente. Su historia nos recuerda que el verdadero progreso no nace de la ambición individual, sino del compromiso con el bien común, de la honestidad silenciosa, del trabajo constante y de la capacidad de soñar en colectivo. Fue un hombre que creyó en el poder transformador de la comunidad, en la educación como motor de cambio, y en la cultura como sustancia viva del alma de un pueblo.
En tiempos donde el individualismo, la desmemoria y la indiferencia amenazan con desdibujar nuestras raíces, el legado de Rutilio Melgar nos interpela a no olvidar. A valorar a quienes, como él, sembraron con esfuerzo el Suchitoto que hoy habitamos. Nos llama a rescatar la historia local no como nostalgia, sino como fuerza que da sentido, identidad y dirección a las nuevas generaciones.
Fotos: cortesía Nelson Melgar y familia.





