«No haga a otras personas lo que no le gustaría que le hicieran a usted». Esta quizás debería de ser la regla de vida más importante en un vecindario. Cada día se vuelve más complicado y difícil convivir al lado de personas que no les importa invadir o incomodar la paz y tranquilidad de los demás sobre sus intereses y bienestar propio.
Una abuela decía que tener un buen vecino es como sacarse la lotería, es pura cuestión de suerte. Y quizá sea cierto, no todos tienen esa suerte de contar con buenos vecinos o personas que al menos tengan un mínimo de empatía por los demás. Y es que, si bien es cierto que la convivencia en comunidad es tan antigua como la historia misma, cada vez resulta más difícil, que las personas piensen en los demás antes de pensar en ellas mismas.
Si usted es de las personas que tiene buenos vecinos, felicidades. Sino, solo su buena actitud inundada por la paciencia, el respeto y la cordialidad, le permitirán tolerar al que vive junto a usted, de lo contrario sus días y noches estarán rodeados de malestares e incluso malos ratos y tratos.
Recuerde la mejor manera para conseguir una buena relación con los que lo rodean debe iniciar por respetar las normas básicas de convivencia, como no interrumpir la tranquilidad y paz de sus vecinos con ruidos en horas inapropiadas, gritos o discusiones que se salgan de control, mantener un correcto cuidado de las zonas comunes y propias, cuidar su leguaje, el uso y manejo de la basura, entre otros aspectos que una comunidad o vecindario merece.
Pero siempre tenga presente que el otro tiene su propio espacio, que es de su propiedad, y que siempre y cuando no interfieran con usted, debe respetar y no entrometerse.
La mejor fórmula para aprender a vivir en comunidad es mantener la cordialidad y el buen trato, así que nunca olvide saludar el ‘Buenos días’ y ‘¿Cómo está?, pues los vecinos, son las personas que verá a diario y por mucho tiempo. Y pese a todo debe de procurar llevar siempre, siempre una buena relación con todo el vecindario.
¿Qué cosas contribuyen a convivir mejor en comunidad?
Para lograr tener una mejor convivencia, quizá le sea útil conocer un poco la cultura, creencias, origen y costumbres de su vecino, esto puede que le ayude a comprender y procurar respetarse mutuamente. Es decir, por ejemplo, si sus vecinos son de otra religión y les gusta escuchar cierto tipo de música y organizar reuniones, y usted no, se deben hacer ciertas concesiones para respetar y tener una buena relación entre sí.
Otro aspecto importante es saber a quién tiene alrededor, sobre todo cuando se tienen niños y niñas. Hay que conocer qué factores de riesgo rodean el vecindario, como drogadicción, cantinas, robos, pandillas, pues nunca se sabe quién pueda estar cerca, más hoy en día cuando estas situaciones se vuelven más comunes y los están acechando; no se puede confiar ciegamente en las personas que los rodean sin conocerlas realmente, al tiempo que hay que respetarlos y mantener una sana relación, y si se presentan inconvenientes hay que buscar la manera de negociar.
Pese a todo, siempre resulta que en algunas ocasiones las cosas se salen de control y los vecinos transgreden su paciencia y tolerancia, así que ¿Cómo responder ante ello?
Dentro de toda comunidad existen unas normas de convivencia, sin importar dónde vive (barrio, colonia, comunidad), se debe empezar conciliando, tener una comunicación asertiva para que comprenda qué sus actos o actitud hacen daño a los demás. Si bien las personas tienen sus derechos también hay deberes que se deben respetar. Haga uso y comente su caso a la ADESCO, Junta Directiva o Comités que existan en su comunidad, o abóquese a las autoridades municipales, como instancias que puedan ayudar a mediar la situación por el bienestar y la paz de la comunidad. Pero sobre todo evite los enfrentamientos verbales y violentos que lejos de resolver pueden empeorar la situación.
Si bien hay vecinos con los que no es posible convivir por la incomprensión en las normas de convivencia, existen otros a quienes todo les incomoda. Así que ármese siempre de paciencia y tolerancia y recuerde mantener claras las normas de convivencia.
Recuerde las y los vecinos son personas a las que ve a diario y con las que tendrá que convivir durante mucho tiempo. Así que debemos aprender a vivir en comunidad, así evitará algún debate o pleito. Para fortalecer la sana convivencia enseñe a sus hijos a respetar a los demás, a ser tolerantes, elabore parámetros y sepa que tiene derechos y obligaciones.
Todas y todos deseamos y merecemos tener un espacio de tranquilidad y descanso en nuestros hogares. Así que, no olvide la norma básica de la convivencia en el vecindario: “nunca se comporte o haga a otras personas lo que no le gustaría que le hicieran a usted”