Qué bonito viento Suchitotense, se desplaza sigilosamente y produce ecos frutales. Música de pájaros, nido intermitente junto con instrumentos no comunes. Mugen las vacas, danzan las hojas y un intenso olor a flores y hierbas se mete con cuidado en la nariz. La tormenta se aproxima, un olor a tierra se desprende. Ahora tenemos un septiembre preñado de sueños e ilusiones nos descubrimos aquí con la lluvia, los arco iris adornan la tarde.

Tiernos madrigales, vapor se levanta inmenso lucero. Tarde cristalizada por nubes y singulares colores que se forman con pincel. En la Plaza Central todos los días los amantes y las amantes del chuco llegan como colmenas por su miel que degustan entre plática y plática.

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El atol chuco nombre de origen Náhuatl es una de las bebidas calientes más antiguas de El Salvador; el atol chuco desde hace tiempo para los Suchitotenses ha sido motivo especial para salir por las tardes con la familia, amigos y hasta solitario cae bien. Elaborado a base de maíz fermentado ya sea maíz color negro o morado que le aporta un sabor distinto, su sabor agrio es destacable además se incorpora frijol mono pequeño y con un sabor peculiar es servido en un guacalito de morro y se toma sin cuchara y casi siempre se acompaña de frijoles colorados alguashte y chile al gusto.

Además del atol chuco también está la opción de disfrutar el atol de elote, atol de piñuela, atol de pepa y atol de maíz tostado. Hay ese oloraso a café al pasar por el molino, habita el pecho y me da ganas de dormir entre portales. Nances curtidos un verdadero afrodisíaco para la lengua, acidito, bien bañaditos de chaparro. Así transcurre la vida con tranquilidad en nuestra tierrita.

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