Memorias sobre los años de conflicto armado en Suchitoto. I

El mes de Enero fue el mes de inicio (enero 10, 1980) y del fin (enero 16, 1992) del conflicto armado en el país. Rescatamos una pequeña serie de entrevistas que realizamos en el 2012 con  jóvenes voluntarios del Museo Comunitario La Memoria Vive, con el propósito de compartir historias y testimonios de grupos familiares  que vivieron el conflicto armado.

Durante esta época las familias dejaron sus hogares y muchas migraron a refugios dentro o fuera del país. La ciudad para entonces era habitada por pocas familias, que vivían  encerradas por los toques de queda o por estar sitiadas por una base militar. Entre la población  hay centenares de historias y anécdotas vinculadas a las experiencias vividas durante la guerra tanto en el casco urbano como en las comunidades.  Por ello es importante reflexionar y conocer los testimonios de las y los pobladores que vivieron estos sucesos contemporáneos ocurridos a lo largo de una generación.

Testimonios de la familia Rivas, del Cantón Copapayo.
Ángel de Jesús Rivas,

Don Ángel ha vivido desde hace mas de 84 años en el Cantón Copapayo a las afueras de Suchitoto. Según nos comento, el arraigo a ese lugar no se debe a la quietud de su entorno, ya que este fue un escenario de cruentas batallas durante el conflicto armado.

La vida no fue fácil en aquellos días, donde la jornada diaria era una tarea fuerte, como nos comenta don Angel: “El tiempo era más estricto, trabajábamos cosechando maíz, maicillo y todo lo que se trata de siembra de alimentos, toda la gente trabajaba”. Luego del tiempo de cosecha venía la tarea del comercio de los productos, que recuerda,  se transportaban en bestias hacia las principales calles de Suchitoto donde en aquellos años se ubicaba el tianguis y el mercado.

Don Ángel recuerda que en esos años tenia un cargo  como comisionado de la Alcaldía en el cantón Copapayo. Su principal función era trabajar en el orden y limpieza de los “caminos reales” en  cantones que llevaban hacia la ciudad de Suchitoto: “el comisionado entregaba la orden para la gente del cantón y ahí hacían una reunión y tomaban acuerdos sobre  cuando se iba a hacer la limpieza de los caminos entre todos los vecinos; entonces eso era el que hacer de uno”.

Tras esos días formó parte de la comandancia civil, y años después se uniría a la guerrilla como parte de la Resistencia Nacional (RN), en el frente de guerra situado en la zona de Chalatenango y Suchitoto.

Don Ángel relata como la R.N.  (Resistencia Nacional) llenaba de propaganda el pueblo, advirtiendo la toma de algún poblado, eso -recuerda- servía a la población para estar listos a las huidas y guindas antes que llegara el ejercito al lugar.

José Neftalí Rivas

Por otra parte don Neftalí, (mejor conocido como don Reyes) es uno de los nueve hijos de don Ángel Rivas, todos ellos fueron parte de la guerrilla en aquellos tiempos, donde era preciso definirse en un bando ante la eminente guerra civil.

José Neftali nos cuenta que a sus veinticinco años se incorporó a la Resistencia Nacional (RN) organización que tenía el control de esa zona. Menciona que fue en el año 1979 que se incorporó a esa organización y no fue hasta el año 1992 -año en que se firman los acuerdos de paz- en  que se desmovilizó. Fueron años difíciles y duros para él y su familia.  Hoy vive de la agricultura y prefiere los días de compartir con la familia, como una forma de resarcir el  tiempo  arrebatado por la realidad de aquel contexto sociopolítico.

Con libertad de palabra y  gestos, nos cuenta la fragmentación que sufrió su familia. Nos cuenta que unos se incorporaron directamente a las filas guerrilleras y otros tuvieron que huir a los campamentos de refugiados: “Yo estuve un año, guindiando con los niños;  después los mandé para un refugio, porque salía mejor, quedarme yo solo, para poder incorporarme al combate”.

De los campamentos de combatientes recuerda las campañas de alfabetización y concientización política recibidas bajo los árboles a cielo abierto. Pero recuerda también las dificultades de movilización entre aquellos territorios marcados por los intensos combates: “Bueno ahí estábamos decididos que allí, solo en la noche se podía caminar,  y nos tocaba aguantar hambre, sed y aguaceros, no había ningún medio de transporte solo a pie nada más”.

Su valoración sobre la necesaria decisión de tomar las armas es que “Fue necesaria porque, antes nadie tenía tierras y ahora hemos logrado eso, -a puro gϋevo digamos- porque no fue regalo; hoy la gente tiene tierras tiene camino libre, ahora hay más libertad de expresión porque antes no había nada de eso”.

José Berti Rivas

Berti, es -hijo de don Neftali- quien  a participado en esfuerzos comunitarios, acompañando los procesos formativos entorno a la cultura de paz, especialmente con jóvenes. Descendiente de la familia Rivas, Berti es un portador de la memoria de sus generaciones predecesoras y siente el compromiso de transmitir sus memorias y legados a las nuevas generaciones.

La transmisión de recuerdos sobre los días de guerra vividos por  su familia implicada en el movimiento armado, le hacen describir estos sucesos como vividos por el mismo en las duras experiencia de huida y persecución política que vivió su familia.

En su análisis sobre la temporalidad e implicaciones del conflicto armado en las familias suchitotenses, y del periodo después de la firma de los acuerdos de paz, menciona que, fueron muchos los logros alcanzados a nivel de institucionalidad democrática: “En general producto de los acuerdos, surgieron algunas instituciones que hasta ahora funcionan, como: la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Policía Nacional Civil PNC. Hubo algunos acuerdos para beneficiar a desmovilizados…hubieron cambios, no como se esperaban pero hubieron cambios”. El  también, reconoce el efecto devastador de la desintegración familiar que provocó que se rompieran familias y muchas dejaran su natal ciudad.

“Bueno claro que afectó negativamente a la familia, con  la desintegración. Quedaron muchos muertos, desaparecidos y están todos los que se fueron lejos. Hubo desplazados que aún no han vuelto al país, este país seguramente no es lo que habría sido si no hubiera pasado la guerra. Pero también hay efectos positivos, yo pienso que las nuevas generaciones hemos tenido más y mejores oportunidades que antes en aquel tiempo no tenían los jóvenes”

Ante la pregunta  ¿Cómo podemos contribuir a la paz?, Berti responde: “yo creo que la clave es la convivencia y estando  primero en paz  con uno mismo,  pues se debe alcanzar una paz personal, cada quien tiene su paz en la medida que  siente que hace lo correcto y que siente que está logrando sus metas; segundo tratando de estar en paz con la familia, después con los vecinos.  Sólo así se va a multiplicar la convivencia y podremos contribuir a la paz”.

 

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