“Hay que tener confianza y paciencia y los resultados vendrán” Robert Broz.

Compartimos la segunda parte de la entrevista a Robert Perry Broz Moran. 

¿Cuándo y por que decide convertir a Suchitoto en su lugar de residencia?

Fue en 1994 cuando al fin acepto la invitación de mi madre, compre un boleto por 30 días y vine a El Salvador, para ver a mi madre y los trabajos que ella estaba haciendo. Creo que ella tenía un plan para mi, pero fácilmente podría ser el creador. Al llegar encontré a mi madre trabajando mucho más como jubilada que en sus 30 años de profesora con horario fijo y vacaciones remuneradas.

Ella estaba trabajando en 14 proyectos y geográficamente en Suchitoto, Morazán, el Bajo Lempa, San Salvador, Apopa, Apulo, la zona de Mariona y otros lugares que olvido. El Trabajo/proyectos igualmente eran muy variados desde guarderías hasta la producción de soya en el Bajo Lempa y su uso como leche, queso y carne.  En El Bario y Morazán, también llevaba médicos pediatras y ginecólogas a las comunidades.

Aprovechando mi estadía me puso a trabajar como su motorista, siempre presentándome a los/as líderes en cada comunidad y o cooperativa. Como a los 15 días de estar acá me mandó a la comunidad de Octavio Ortiz en el Bajo Lempa para dejar unos corrales a una guardería nueva.

De regreso a San Salvador se me pincho la llanta y me di cuenta muy rápido que no andaba ni mica ni llanta de respuesto. Buscando en mi bolsa recordé que no andaba más que unos 40 colones, y para colmo  no sabía la dirección de la casa de mi madre en la colonia San Mauricio, no tenía teléfono y mi español era casi nulo. En ese momento un señor en un Toyota Corolla viejo se parqueo y ofreció ayudarme  y con mis limitantes del idioma le explique que no andaba ni llanta ni mica. El me ayudo y Juntos sacamos la mica tipo tijera, buscamos unas piedras para poder levantar el pickup. No recuerdo su  nombre, pero me llevo el taller para reparar la llanta y luego regreso para ponerla. Yo sin saber cómo agradecerle agarre el poco dinero que andaba y se lo ofrecí,  pero me di cuenta que se ofendió por mi ofrecimiento. Así que le agradecí con un “muchísimo gracias” subiendo y agarrando camino a la casa.

Para mí aquello fue unas de los experiencias que cambio mi forma de pensar, no podía crear que alguien podía tomar casi dos horas de su día para ayudar alguien sin querer o aceptar una recompensa. Llegando a la casa de mi madre, decidí: voy a quedarme  más tiempo y decidí buscar trabajo como voluntario con la idea de mejorar mi español.

Trabaje con una ONG llamada CODECOSTA como agrónomo en la Cooperativa de la comunidad de Nueva Esperanza siempre en el Bajo Lempa. Después de esa experiencia regresé a los EEUU, cerrando mi negocio, comprando un picachito viejo y viniendo para El Salvador por tierra yo solo en  agosto de 1995, el día de mi cumpleaños y dos días después que mi madre tuvo un accidente grave en el boulevard del ejército cerca de San Bartolo. Hice el viaje exprés llegando en 7 días del cuál hubieran sido 5 pero me enferme y pase 2 noches en Brownsville Texas.

Ya de  nuevo en el país, seguía ayudando a mi madre cuando ella estaba fuera del país y con la parte contable de los proyectos. Busque otro trabajo y pase como 4 meses de un contrato de 1 año con otro ONG la CRD dirigido por el ex comandante Domingo Santacruz. Fui la persona con mayor nivel educativo en esa institución y trabaje en un proyecto de reforestación en el municipio de Guazapa. Sin entrar en detalles solo dure 4 meses ya que mi inocencia y honestidad en la vida no me permitió seguir  en esa área, donde no había ninguna ley que las ONGs tenía que responder trabajar con mi cara en alto y jure nunca trabajar con otro ONG local.

Por suerte casi el mismo tiempo hubo una visita de un grupo de Cuáqueros que estaban en El Salvador en 1954 trabajando como mi madre en México pero en ese caso fue el primer proyecto de desarrollo urbano del país, en el ya reconocido El Sitio del Niño. Unas de las personas conocían mi madre del proyecto en 1952 y querían visitarla y saber más sobre la situación actual de El Salvador. La visita inicial de unos 30 personas fue en 1994 y de casi terminar la visita le pregunte a mi madre: “hay necesidades hoy en El Salvador” mi madre casi enojando dijo: “no has visto por las ventanas en sus salidas al Sitio del Niño y Suchitoto” por su puesto hay necesidades.

En coordinación con unas religiosas, una de San Salvador Leticia Bordes y las compañeras de hermana Peggy, hermanas Nancy y Carolina visitaron la cooperativa de Santa Anita en cantón Montepeque. La gente Santa Anita estaban bastante mal y por perder sus tierras por un crédito vencido. Mi madre dijo al grupo: “ustedes, todas como yo, profesionales, jubilados o por jubilar puedan cambiar la vida de esas 64 familias y estoy seguro que mil dólares cada uno no van afectar sus vidas.” Menos de 6 meses después formaron un grupo auto llamada “Los Amigos de Santa Anita” dando una donación inicial de $30,000 para pagar el crédito.

En 1995 la cooperativa solicite un crédito del grupo y en 1996 me contrataron como asesor agrícola y para capacitar en el manejo de la cooperativa. Viví en la cooperativa por 4 años regresando a la casa de mi esposa actual Tita en Apopa. En 2001 después de preguntar Los Amigos de Santa Anita sobre prolongación de mi trabajo decidimos venir a vivir en Suchitoto. Por mi impulso comencé trabajando en otras comunidades ofreciendo mis servicios a los/as grupos organizadas y repartiendo mis días donde más aprovecharon.

Trabaje en El Papaturro con la cooperativa y ADESCO y en El Bario con el grupo de mujeres, ADESCO y Cooperativa. Al fin trabaje 7 años por los amigos de Santa Anita y después a medio tiempo supervisando un fondo de préstamos.

Fue en 2001 que abrimos nuestro primer negocio Cyber Café El Gringo siendo el primer cyber café del pueblo, nunca fue rentable pero fue como en 2005 comencé coordinando con el grupo asociativo de turismo (GAESuchitoto) con la tarea de promover Suchitoto en Ingles y Español, por aparte comencé dando información general de El Salvador en los foro digitales de viajeros algo que sigo haciendo hoy en día.

¿Que significa vivir en Suchitoto?

Desde llegar a la zona rural en 1996 considero Suchitoto mi hogar y hasta la fecha no lo cambiaría por ningún otro lugar del mundo. Apoyo donde puedo y como puedo y me duele cuando unos hermanos lejanos y residente hablan de extranjeros forasteros agrupando a todos que no han nacido acá y haciendo comentarios que solo buscamos sacar provecho económico. En el caso mío podía vivir mejor lavando trastes en los EEUU que los ingresos que recibió con negocios y o como director de los programas de Palo Alto. Aun con esas críticas vivo y seguiré aportando donde me siento capaz para mejor el pueblo y las vidas de sus residentes y para los que aún no lo saben soy Salvadoreño con DUI, voz y voto.

¿Cuéntenos, como es un día en la vida de Robert Broz en Suchitoto?

Diría que no tengo un día que podía llamar normal, cuando hay trabajos de los proyectos, informes, deposito, estados financieros me encuentra en casa atrás de mi PC trabajando. Mi puerta siempre abierta para recibir estudiantes y sus padres, para aclarar sobre el programa de becas, casa estudiantil y  u otro aportes que brindamos a unos instituciones.

   

Cuando tengo tiempo libre trabajo promoviendo mis tours y o renovando las páginas Web que manejo, disfrutando con la familia etc. Cuando estoy con clientes de tours paso días fuera de Suchitoto explorando y enseñando que llamo yo “El Otro El Salvador” Y cuando tengo más tiempo y energía me puedan encontrar con mi esposa Tita buscando aves por todo el municipio y país una pasión que tengo desde un poco más de 5 años.

¿Hay alguna lección aprendida de sus días en Suchitoto?

Si en realidad hay muchas lecciones tantos buenos como malas, trato en mi vida concentrar en lo bueno y dejar lo malo como experiencia de aprendizaje. Trabajando por más de 10 años con mi buen amigo Frank Cummings QDEP, aprendí que hay tener paciencia y confianza que con eltiempo si uno enseña con transparencia  los resultados vendrán, especialmente en la juventud.

Una de las cosas que más me duele es cuando la gente que fueron beneficiarios -en unas ocasiones con literalmente miles de dólares-, se olvidan del sacrificio que alguien hizo por ellos. Pero por  otro lado no deja de sorprenderme y alegrarme cuando algún ex becario ofrece  ayudar a alguien más de pura voluntad, esos para mi es lo que hace valer todo mi trabajo y esfuerzo.

Aprendí que hay tener paciencia y confianza que con el tiempo si uno enseña con transparencia  los resultados vendrán, especialmente en la juventud”.

(II parte)

 

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One thought on ““Hay que tener confianza y paciencia y los resultados vendrán” Robert Broz.

  • 8 diciembre, 2017 at 9:06 pm
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    Es un honor, que un extranjero llegue a nuestro pais a engrandecer lo nuestro, a respetar nuestra riqueza cultural, en verdad es de admirar lo que el Señor Broz Morán hace por nuestra comunidad. Debemos desarrollar nuestro propio sentido de colaboración y enfocarnos en los aspectos sociales, económicos y ambientales que afectan al país y con ello, conseguir una mejor calidad de vida para nosotros y nuestro hermano vecino.

    Atentamente, Ingeniero Edgardo A. Morán

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