¿Qué se espera de un hombre frente a la violencia hacia las mujeres?

Fundamentalmente que nos desprendamos de toda forma de machismo. Que seamos custodios de la equidad. Que no seamos cómplices del maltrato. Que no juzguemos ni establezcamos jerarquías sobre las elecciones sexuales de nadie. Que aceptemos que la dinámica de las luchas de género implica la autonomía de las mujeres, y que eso no significa su exclusión. Que construyamos nuevas formas de ser hombres y repudiemos todo tipo de violencia”.

Por eso si estás en grupos de whatsapp o chat en donde mandan fotos de mujeres para acosarlas y/o realizar bromas sexistas con sus imágenes, no las reproduzcas y denuncia en las instancias correspondientes o muestra y facilita las pruebas para que puedan hacerlo ellas mismas.

Si en tu grupo de amigos utilizan términos despectivos para referirse al feminismo, diles de qué trata. Diles que el feminismo no pretende exterminar a nadie, sino mantener con vida a las mujeres y con el goce de los mismos derechos de todos. No estigmatices ni encasilles a las mujeres que luchan por sus derechos, si no conoces sus causas y luchas, acércate a sus organizaciones. Recuerda “el feminismo nunca ha matado a nadie, el machismo mata todos los días”.

Si ves acoso virtual en redes sociales, denuncia la página. No tiene sentido que sigas apoyando el “éxito” de páginas que muestran fotos de mujeres desnudas. Del mismo modo, si conoces a algún compañero que está chantajeando a parejas o ex parejas con la publicación de imágenes íntimas, denuncialo.

Si tus amigos utilizan servicios de trabajadoras sexuales y te enteras que algunas de ellas son menores de edad o mujeres adultas que están en contra de su voluntad, denuncia. Si necesitas apoyo, acércate a entidades del Gobierno o contáctate con alguna organización de mujeres para que puedan poner la denuncia correspondiente.

Si conoces amigos que abusan de trabajadores del hogar o te ha contado que eso lo hace su padre, el tío u otros amigos, denuncia. Si te dicen que “le meten la mano” o las “han amontonado a la fuerza”, denuncia.

Si tus amigos te cuentan que han abusado de sus novias sin que ellas se den cuenta porque aprovecharon la borrachera, no te quedes callado. Cuéntale lo que hicieron con ella. No estimules ni celebres ese tipo de abusos, denuncia.

 

Si sabes de amigos o conocidos que aprovechándose de una situación de alcoholismo, drogas o depresión, utilizan a sus novias para abusar sexualmente de ellas, denuncia. Habla con amigos cercanos a ella, con su familia, quizás no esté en capacidad de darse cuenta por ella misma.

Si tienes pareja, confía en ella. No le pidas la clave de su celular, ni de sus redes sociales. Si te incomoda alguien en específico pregúntate por qué y abórdalo civilizadamente. Si te sientes celoso, pregúntate que son los celos, canaliza las razones y las circunstancias. Si te cuesta hacerlo por ti mismo, busca ayuda profesional, te sentirás liberado. Si después de conversar sigues desconfiando de tu pareja, termina la relación, no es sano ni para ti ni para ella.

Si  no sabes cómo manejar una situación de infidelidad o si sientes que no estás dispuesto a perdonar, termina la relación sanamente. Los seres humanos a veces creemos que somos extraordinarios pero, en el fondo, somos bastante ordinarios e imperfectos. Jamás, violentes psicológica ni físicamente a tus parejas. Aconséjales lo mismo a tus amigos. Colabora con el clima de salud emocional que tanta falta nos hace. Aprendamos a construir relaciones saludables, pongamos fin a toda esa maquinaria novelesca del apego y sufrimiento amoroso.

Si ves a tus amigas en competencia por un hombre, o si las escuchas referirse a otras mujeres como “putas”, “zorras” o “perras”, abórdalas y diles cómo se sentirían si hablaran así de ellas. Dile que las mujeres fuertes deben de estar unidas y ayudarse y no destruirse unas a otras.

Si eres abogado, deja de defender a tus clientes basándose en estereotipos de género. Si estás en política, no trates a tus contrincantes mujeres en función a su maternidad, a su ropa o su maquillaje obviando sus capacidades. No firmes pronunciamientos porque “son bonitas”, confronta sus ideas y discrepa con argumentos. Si eres tomador de decisiones, apoya iniciativas en contra de la violencia machista, utiliza tus competencias, que no te desanime el fracaso.

Si eres líder en tu comunidad y ves que organizan reuniones solo con hombres, no participes hasta que se garantice la paridad. No basta con que digas que estás de acuerdo con algo, o con que celebres cada cierto tiempo que tienes más mujeres participando en la comunidad, si es que esas mismas mujeres son excluidas del debate y la toma de decisiones.

Si eres periodista, no titules las noticias de feminicidios como “crímenes pasionales”, eso invisibiliza la realidad y hasta la justifica. Narra los hechos respetando la confidencialidad de la víctima y expón al agresor, no al revés. No coloques los partes policiales que tienen datos sensibles, no intentes entrevistar a la familia de la víctima para saber cómo se siente. No averigües el pasado de la víctima para justificar la agresión. Si eres periodista deportivo, no asumas que las mujeres son menos capaces de opinar sobre deportes mayoritariamente masculinos como el fútbol.

Si eres papá, trata de criar a tus hijos e hijas para que sean felices, por simple e idealista que parezca. Si tu hijo quiere llorar, que llore. Si tu hija quiere jugar con carros, que juegue, si no le gusta el rosado, no se lo impongas. Trata de apoyarnos en la construcción de un mundo más sano, sin estereotipos. No hagas las labores domésticas como un “favor” a tu pareja. Sal de tu zona de confort. Contribuye en los quehaceres de tu casa, el hogar es responsabilidad de todos.

Si eres un hombre que siempre se queja de las feministas y de sus modos (como si las mujeres, los partidos políticos o los grupos religiosos fueran un todo homogéneo), pregúntate qué te molesta, pero no les digas cómo deben indignarse cuando matan o cometen un acto de injusticia hacia una mujer. Ellas tiene derecho a manifestarse de la manera que consideren mejor.

Seamos parte de la solución y no del problema, dejemos de ser espectadores y no tengamos miedo de sensibilizarnos y ser conscientes de nuestra conducta, machista la cual debemos cambiar. La situación de violencia hacia las mujeres requiere la participación de todos y todas. Nos estamos enfermando todos y nadie parece estar dándose cuenta.

Hoy es muy difícil que los hombres seamos conscientes de nuestra propia condición, es muy complejo que nos reconozcamos como machistas, como agresores o cómplices de agresiones. Es necesario romper el círculo de la violencia por algún lado, debemos identificar puntos comunes y actuar en consecuencia. Algunos dicen que eso está vinculado con nuestra forma de crianza, pues entonces habrá que desarraigarse.

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