Un acercamiento a la vida de Frank Cummings

Creo que todas y todos recordamos la figura de don Frank Cummings caminado a paso lento por las calles empedradas de Suchitoto. Muchas y muchos más lo recordarán como profesor, organizando círculos de estudios, consiguiendo libros para las escuelas, aportando, gestionando, pero sobre todo compartiendo el fruto de su trabajo y aprendizaje, y lo que la vida le dio como fortaleza más grande su solidaridad y empatía por las juventudes de Suchitoto.

Frank Cummings fue un enamorado de los pájaros y la ciencia, profesor de Química de la Universidad de Atlanta, Estados Unidos. Su compromiso con El Salvador datan desde los tiempos del conflicto armado ayudando a través de organizaciones a  refugiados y las repoblaciones. Luego de años como docente universitario en la Universidad de Atlanta, decide retirarse y viajar a El Salvador en el 2001,  convirtiendo a la ciudad de  Suchitoto en su lugar de residencia junto a su querida esposa Carol.

Fran era un defensor de la educación, creía firmemente en ella como el único y más grande salvavidas para sacar adelante a las juventudes del municipio,  lo vimos identificado en tantas iniciativas comunales hasta el punto de crear con sus propios fondos un programa de becas para las y los jóvenes.

Los nombres de más de 160 jóvenes de diferentes comunidades  desfilan dentro de sus beneficiarios y beneficiarias. Jóvenes que gracias al esfuerzo de este hombre, tuvieron la oportunidad de acceder a estudios universitarios. De todos estos muchas y muchos lograron concluir sus estudios y graduarse como técnicos, ingenieros, químicos, docentes, administradores de empresas, contadores, abogados, psicólogos, etc.   Este esfuerzo silencioso de Frank Cummings logró entusiasmar otras iniciativas que se unieron al programa brindando nuevas oportunidades para las juventudes.

Frank era un hombre de pocas palabras y muchas acciones. Serio, exigente, huraño del bullicio, e intransigente en su visión del mundo, su andar silencioso era apenas interrumpido por un gesto o un breve saludo. Se dice que la muerte de su esposa Carol en el 2006, dejó un profundo vacío y soledad en sus días que lo volvieron más distante y ensimismado, sin embargo a pesar de su pérdida nunca abandonó su compromiso con las juventudes.

Impenetrable en sus silencios, pocas personas pudieron saber de una extraña e incurable enfermedad (síndrome mielodisplásico y leucemia mieloide aguda) que poco a poco le robaba la alegría y vitalidad. La muerte repentina de su esposa afecto mucho su concepción de la muerte, lo que lo condujo a entender que cuando sabes que vas a morir, no debes de huir de ella sino salir con valor y paz a su encuentro.

Un día sin saber cuándo ni como Frank se fue para su ciudad natal,  pocos sabían el origen de su viaje, y aunque viajaba a menudo para ver  a su hijo y nietos, nadie sabía la razón de aquel viaje. Luego de someterse a exámenes y tratamientos, descubrió que aquella rara enfermedad estaba ganando la batalla y ya no podría vencerla. Impotente frente a su avance, decidió  hacerle una jugada a la muerte y salir a su encuentro con la paz y certeza de haber hecho su mejor esfuerzo y cumplir su misión en la vida.

Un día Frank volvió e  invitó a unos pocos amigos y amigas a una pequeña reunión en el Centro Arte para la Paz, para despedirse, pues se marchaba a su último viaje sin retorno a Suchitoto. Después se fue a la montaña a despedirse de las aves y un viaje de fin de semana a la playa con su hijo Andrew y su familia. Luego volvió a su ciudad de origen donde se dice que visitó y se reunió con sus amistades más íntimas a quienes les pudo decir adiós. Luego de sus despedidas se refugió en el seno de la familia junto a sus dos hijos y nietos en Oregón, donde murió en paz a sus 75 años, el 16 de febrero de 2016.

“Frank Cummings ahora tiene 75 años, pero hace mucho llegó a la conclusión que su vida no era simplemente la suya, que estamos aquí no solo por nuestro propio placer. Esta idea le vino cuando en 1951 sus padres fueron a vivir y trabajar en Indonesia. Solo tenía 11 años, pero realizó que uno podía cambiar el mundo, y que de hecho estamos obligados a por lo menos intentarlo.” /The Atlanta Journal-Constitution.

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One thought on “Un acercamiento a la vida de Frank Cummings

  • 28 septiembre, 2017 at 3:51 am
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    Recordar con lagrimas en los ojos pero con mucho cariño, respeto y admiración a una de las personas que más me inspirado en la vida, pero sobre todo uno de los mejores seres humanos que he podido conocer, que Dios lo tenga en su gloria a nuestro querido Don Frank Cummings

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