“Todo esfuerzo siempre tiene una recompensa” Laura Bonilla.

Mi nombre es Laura Marisol Bonilla Henríquez, vivo en la Comunidad Sitio Zapotal, Caserío Mango Mocho, Cantón El Zapote del municipio de Suchitoto. Pertenezco al programa parroquial de becas de la Iglesia Santa Lucía y la familia Cummings. Egrese en diciembre de 2016 de Licenciatura en Administración de Empresas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de El Salvador.

Mi padre José, es mecánico soldador originario de la bahía de Jiquilisco en Usulután y mi madre Vicky, ama de casa originaria de Suchitoto. Ellos siempre me han contado la historia de cómo se conocieron y lo duro que puede ser salir adelante luego de sobrevivir a un conflicto armado. Ellos siempre nos decían -a mi hermano Christian y a mí- lo mucho que ellos desearían haber tenido la oportunidad de estudiar y que nosotros aprovecháramos cada oportunidad que tuviéramos.

 

En mi infancia vivíamos en la comunidad San Antonio del Monte donde a mis cuatro años –dice mi mama­­- yo veía a los niños ir a la escuela y quería ir, pero por mi edad mis padres decían que estaba muy pequeña, entonces mi madre me enseñaba a colorear, a escribir y a leer en casa. al cumplir mis cinco años me llevaron a una guardería que estaba en la comunidad -la cual ahora no existe- y donde impartían kínder.

Aprendía bien rápido y decidieron que podía ir a primer grado a pesar de mi edad. Debido a la falta de escuelas cercanas el siguiente año mi madre me matriculó en el Centro Escolar Celina Ramos donde estudié de primer a cuarto grado con la profesora Aracely Antonia Deras -muy excelente maestra-, luego ella tuvo que irse a otro centro escolar.

Mi padre debido a nuestra situación económica en 2001 decidió buscar trabajo en una empresa que llevaba a los soldadores como marinos para viajar por meses en el mar, el se fue y tardó un año en regresar. Durante su ausencia mi tío Joel Henríquez Menjívar (Q.D.D.G) conocido como “Polín” estuvo al pendiente de nosotros y siempre me decía: “valora el esfuerzo de tus padres para que estudies”.  Cuando mi padre regresó mi tío nos regaló un terreno y gracias a eso mi padre pudo construir nuestra casa en este lugar. En el 2002 mi tío falleció a causa de un accidente en la carretera a San Vicente, toda nuestra familia quedó desbastada. Recuerdo que yo ni ir a estudiar quería de la tristeza, pero recordé que él quería que estudiara y por eso no dejé de asistir.

En el año 2004, mi familia y yo nos trasladamos a vivir a la comunidad Sitio Zapotal, donde mi padre había construido nuestra casa. Debido a la lejanía de la escuela mis padres me trasladaron entonces al Centro Escolar La Mora, donde estudié desde quinto a séptimo grado, con la profesora Reina Guadalupe Alas Melgar. Una maestra increíble que desde que la conocí aprendí muchísimo con ella como persona y como estudiante.

Pero esta escuela llegaba hasta séptimo y no habían más grados, así que mis padres decidieron trasladarme a estudiar a Suchitoto para que fuera preparándome a viajar sola. Así que junto a mi hermano Christian empezamos a viajar, él en quinto grado en el Centro Escolar “Isaac Ruíz Araujo”, y yo en octavo grado en el Centro Escolar “Ana Dolores Arias”.

Ese año el MINED organizó un Certamen de Lenguaje, Literatura y Ortografía que consistía en tres fases, distrital, departamental y Nacional. En la escuela realizaron un examen a todas las alumnas en cada grado para escoger a la estudiante con las mayores calificaciones para representar la escuela. Yo gané la fase del distrito en Suchitoto, luego fui a Cojutepeque y también gané la fase departamental. Entonces ahí estaba yo representando a Cuscatlán, nos dieron un mes para prepararnos para la fase nacional, que se realizaría en San Salvador, donde habríamos 14 estudiantes compitiendo. Al dar los resultados de este certamen quedé en cuarto lugar, sin embargo me sentí feliz, porque -a pesar de todo- sé que hice todo lo que pude, en base a lo que me habían enseñado mis profesoras, las cuales me felicitaron por ser quien representó al departamento. Fue en el Centro Escolar “Ana Dolores Arias” donde culminé mi educación básica.

En el 2009 inicié mis estudios en el Instituto Nacional Suchitoto (INSU) como bachiller general. En el 2010 a mediados de agosto llegó al instituto Don Frank Cummings a hablarnos de los programas de becas y motivarnos a seguir estudiando; que no teníamos que detenernos, que buscáramos la manera de ser profesionales, que debemos luchar día a día por superarnos. Sus palabras me motivaron, y decidí que quería seguir estudiando. Realice el examen de admisión de la UES y logré ser admitida, luego  decidí aplicar al programa de becas parroquiales y con mi nota PAES y mis buenas calificaciones de bachillerato, fui aceptada como becaria de dicho programa.  En ese año terminé mi educación media y me gradué con medalla de honor por rendimiento académico.

 

En el 2011 inicie mi vida universitaria en la UES. Viajaba todos los días desde mi comunidad en el primer bus hasta Aguilares, donde abordaba el bus a San Salvador y luego el otro bus a la Universidad. Durante tres años estuve madrugando a las 4:00am para poder irme en el primer bus que pasa a las 5:00 am y llegar a las 5:30 a abordar el bus hacia San Salvador donde llegaba a las 7:00 -debido al tráfico- y abordar el siguiente bus que por ser una hora transitada lo venía abordando a las 7:30 para llegar a las 8:00 a la Universidad a desayunar y luego por fin poder  entrar a mi primer clase a las 8:45 am. Y luego al terminar las clases volver a repetir la misma travesía de regreso.

Todo este ajetreo me afectó, y empecé a sentirme muy cansada. Recuerdo que adelgacé mucho  -debido al gran tráfico que se mantiene en la carretera Troncal del Norte-  a veces tenía que salir tarde y no almorzaba. Cuando llegaba  a mi casa solamente tenía ganas de dormir, pero no podía porque me recordaba que yo quería cumplir mi sueño de ser profesional; entonces al llegar yo cenaba, hacía mis tareas y luego a dormir. En muchas ocasiones -debido a las tareas- no dormía más que dos horas a lo sumo y en ocasiones no dormía nada. Tuve problemas de salud con mi rodilla derecha debido al cansancio.

 

Todo esto motivo a mi familia y una hermana de mi mamá me ofreció darme un cuarto para vivir con ella en San Salvador, solamente tendría que ayudarle con los gastos de mi comida y es así como me mudé a San Salvador. Esto fue un cambio muy drástico para mí, tuve que alejarme de mi familia y acostumbrarme a verles solamente los fines de semana o cada quince días, pero también esto me ayudo debido a que mejoró mi salud descansaba más y tenía más tiempo para estudiar.

En diciembre de 2016 egresé satisfactoriamente de mi carrera, y actualmente me encuentro realizando mi Tesis cuyo tema es: “Organización de un clúster turístico que contribuya al desarrollo cultural de la ciudad de Suchitoto, departamento de Cuscatlán con el apoyo de la Alcaldía Municipal”. Mis compañeros y yo decidimos realizar nuestro trabajo de graduación con este tema debido a que yo les platiqué sobre como el turismo es un gran aporte para la economía del municipio y una gran contribución al desarrollo del arte y la cultura. De esta manera yo siento que la tesis, será un aporte que haremos a Suchitoto. Espero y animo a que más jóvenes universitarios busquen realizar sus tesis en algo enfocado a contribuir con el municipio, para devolver un poco lo que Suchitoto nos ha dado.

 

Ahora que ya estoy por finalizar mi trabajo de graduación, siento una gran satisfacción, sé que me ha costado mucho esfuerzo física y emocionalmente. Pero graduarme me demostrará a mí misma que todo esfuerzo siempre tiene una recompensa. Ser una profesional era una de mis metas y ahora estoy más cerca de cumplirla. Esto me ayudará a llegar a donde quiero y lograr mis sueños. Gracias a Dios, mi familia por su apoyo incondicional, al Programa de becas Parroquial de la Iglesia y a todas y todos los que me han ayudado.

 

Motivación hacia los jóvenes 

Invito a todos esos y esas jóvenes que no se queden estancados, no se rindan, sigan estudiando, que el éxito es el resultado de todos esos pequeños esfuerzos que hacemos día a día, la aplicación diaria de la disciplina de nosotras. Que si yo pude, ellas y ellos pueden y si alguien dice que no se puede hacer algo, pues con más razón debemos buscar hacerlo. Nadie nos debe detener. Nada es imposible y el peor error que podemos cometer es acomodarnos a seguir el mismo camino de otras y otros que no quisieron superarse por no esforzarse. ¿Estudiar y graduarse cuesta? Claro que cuesta, pero ¿quién dice que lo bueno no cuesta? Así es jóvenes, les invito a que demostremos que los y las Suchitotences somos luchadores y luchadoras y que siempre daremos lo mejor de nosotros por demostrar que ¡sí se puede!.

 

Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta y él enderezará tus veredas”. -Proverbios 3:5,6-

 

Laura Marisol Bonilla Henríquez. Becaria del “Programa Parroquial de Becas de la Iglesia Santa Lucía y la familia Cummings”. Egresada de Licenciatura en Administración de Empresas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de El Salvador, UES.
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2 thoughts on ““Todo esfuerzo siempre tiene una recompensa” Laura Bonilla.

  • 15 agosto, 2017 at 6:56 pm
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    Te felicito siempre fuistes a aplicada y me da mucho gusto que tus sueños se cumplan nuevamente Felicidades Laura hahahahaha re cuerdo cuando fuimos compañeros en el INSU

  • 17 agosto, 2017 at 7:09 am
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    Wooow Felicidades Laura que sigas adelante con la ayuda de Dios y todos los que te rodea,te deceo lo mejor, éxitos en tu vida

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