Introspección crítica a las ONG´s

Sobre el trabajo y aporte de las ONG´s (organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro) se ha escrito mucho, desde diferentes miradas y abordando diferentes visiones; pero se ha reflexionado y escrito muy poco sobre la composición y gobernabilidad interna de las mismas.

De todas y todos es conocida la contribución de estas organizaciones para una sociedad democrática impulsando y generando proyectos de desarrollo y bienestar social para nuestras comunidades. La mayoría de estas entidades enarbolan luchas de democratización, participación ciudadana, inclusión social, arte para el desarrollo humano, cultura de paz, equidad, justicia y solidaridad.

Las ONG´s han aportado y fortalecido la sociedad civil con un gran sentido de empoderamiento comunitario ligado a la transformación social, política y cultural de nuestras sociedades. Muchas de estas se han vuelto garantes del reconocimiento, respeto y garantía de los derechos humanos como es el caso de los derechos de las mujeres en Suchitoto.

De lo que pocas veces se habla es de la forma en que estas son conformadas, gobernadas y estructuradas en su interior. Las prácticas organizacionales de estas deberían de ser consecuentes con los propósitos sociales de fortalecimiento de la democracia y la transparencia, entendiendo que ésta no es solamente objetivo y contenido hacia afuera, sino que debe ser también un propósito permanente hacia adentro; es decir, la construcción y vivencia de organizaciones democráticas en sus prácticas y en su vida institucional cotidiana.

Y esto nos lleva a examinar sus estructuras, que generalmente son conformadas en Juntas Directivas quienes se convierten en los supuestos órganos responsables del direccionamiento y seguimiento estratégico de las organizaciones. Dar una mirada al interior de las Juntas Directivas no siempre presupone dar una mirada a su organización; en la práctica muchas organizaciones dicen y exigen lo que no hacen ni practican en su interior.

A diferencia de las empresas, las ONG que por esencia son sin ánimo de lucro, no tienen dueños. Los socios y socias que conforman la asamblea general y/o de la Junta Directiva lo hacen ad honorem, a título de un encargo “fiduciario”, a nombre de una comunidad o la sociedad en general. El encargo que la sociedad y el Estado les delega (aunque algunos no sean conscientes ni sabedores de esto) es el de representar intereses públicos, para controlar y vigilar la correcta administración de los recursos de acuerdo con el objeto social estatutario y la misión de la organización a la que representan. (El término fiducia es sinónimo de confianza).

Al aceptar, en forma voluntaria, el encargo fiduciario los miembros de una Junta Directiva se convierten en garantes del cumplimiento de la misión de la organización. Sus miembros deben pensar y obrar como si fuesen propietarios y propietarias pero teniendo siempre presente que no lo son, así sean donantes e incluso benefactores. ¿Qué tanto conocimiento y conciencia tienen ellos y ellas de la responsabilidad y compromiso que asumen al ser parte de una Junta Directiva? Debido a que estos no devengan un salario ¿Pueden estos ocupar cargos laborales dentro de la organización? Y si así lo hace entonces ¿Hasta dónde llegan los límites de la vigilancia, transparencia y control de la organización?

Más sorprendente aun es encontrar guetos de amigos conformando Juntas Directivas con remuneraciones económicas como empleados de la organización y/o además como beneficiarios directos de la misma.  Más allá de lo legal y jurídicamente correcto,  ¿Puede dañar esto la credibilidad de las ONG´s?

Para acceder a los recursos del Estado y de la cooperación internacional y atender los exigentes términos de las entidades contratantes y donantes, las ONG´s han tenido que especializarse en todos los frentes de la gestión y administración. El conocimiento, el “know how”, la experticia y las habilidades están cada vez en manos de las direcciones ejecutivas y un equipo de profesionales, que a lo largo de los años se han ido especializando.

El voluntariado de de la Junta Directiva no deberían ser quienes dirijan una organización por tentadora que resulte la idea al tener cierto poder dentro de la misma. El papel de las Juntas Directivas sigue siendo un valor humano muy importante al aportar en la contraloría, seguimiento y colaboración activa en sus planes estratégicos.

Contar con Juntas Directivas que creen saberlo todo no siempre es bueno pues su excesivo involucramiento en las direcciones crea conflictos y un desgaste castrante de iniciativas que antes de realizarse son desbaratadas en una mesa porque a alguien no le gusto. En el otro extremo están las Juntas Directivas con  poca experiencia y desconocimiento de su organización que solo llegan a completar el número o firmar un acta. En todos los casos las Juntas Directivas deben de ser ecuánimes y prudentes, fortalecer sus conocimientos en gobernabilidad y el área de trabajo de la organización, conocer las necesidades de la comunidad,  y/o fortalecerse con capacitaciones actualización y asesoría en temas de administración y gestión de organizaciones. Deben aprender y entender su labor y lugar dentro de la organización, generando climas de confianza, solidaridad y contraloría.

En muchas ocasiones encontramos gente muy comprometida pero sin conocimiento y en otras las hay con conocimiento y sin compromiso o con intereses comprometidos que es peor. Lo cierto es que frente al desconocimiento muchas ONG´s se vuelven vulnerables al manejo y dirección de los que saben o dicen saber cómo llevar la organización. (En tierra de ciegos el tuerto es el rey). Por ello es necesario que las Juntas Directivas vayan más allá de su simple voluntad de colaborar y se comprometan y actualicen con la misión de la organización, y la dinámica de trabajo de las ONG.

Como vemos el trabajo de las Juntas Directivas no es tarea fácil, pero si resulta de vital importancia en la garantía de sus objetivos  en beneficio de nuestras comunidades o beneficiarios y beneficiarias.

En una próxima entrega exploraremos los compromisos de una Junta Directiva en una organización y cómo podemos fortalecer esta labor en Suchitoto.

Por el momento los dejamos con un recurso que les ayudará en la reflexión del trabajo en las organizaciones. “Código de Ética y Conducta de las ONG” de la Asociación Mundial de Organizaciones No Gubernamentales – WANGO

http://www.wango.org/codeofethics/COESpanish.pdf

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