Postal desde Mittenwald, Alemania.

Hace una semana viaje hacia el Sur precisamente a Mittenwald o como al español se traduce estuve “en medio de la selva”. Quieren que les cuente como fue; bueno acá esta mi Historia.

Hay un pequeño pueblito en Alemania escondido en medio de los Alpes con una población que no supera los 8,000 habitantes. Este pequeño pueblo, que vive del turismo, de la agricultura, la venta de artesanías,  con fuertes tradiciones en zapaterías que van de generación en generación, la creación de vestidos tradicionales “Dirndl” y la producción artesanal de figuras de madera y sobre todo  el arte de construir violines.

Andando de un lugar a otro me encontré en la necesidad de comprar zapatos para hacer senderismo; entre a una tienda y lo primero que vi y que me tomó por sorpresa fue encontrar un zapato viejo con clavos en la suela… lo segundo la amabilidad y la confianza con la que te reciben es como un cálido abrazo de mamá; desde el primer vistazo que di, supe que el zapato era viejo, habían años de historia y aventura guardados en ese zapato y en su suela tan bien elaborada.

Y desde luego pregunte: ¿por qué tenía clavos ese zapato? y mientras elegía los míos se me aclaró que era normal, los zapatos tenían clavos para sostenerse, es decir que pudieran tener tracción en el suelo y poder subir las montañas  y que ese zapato era una muestra del examen final  de un maestro zapatero oficial (aquel que ha completado su aprendizaje por tres años hace un examen y se convierte en oficial y luego de otros tres años más y un examen  final se convierte en maestro).  Vi que el zapato a pesar de que había sido usado se encontraba en buenas condiciones y colocado cuidadosamente sobre un tablón de madera con orgullo; me aclararon que pertenecía a el maestro zapatero, que inició como un pequeño taller en el año de 1906 y que en el año de 1963 se convirtió en una tienda de zapatos y continúa así hasta la actualidad. Me pareció tremendamente divertido saber que encontré un zapato con una gran historia y que tiene más años que yo.

Seguí mi camino -ya con mi nuevo par de zapatos- y caminado por las calles observe como en los vitrales de la esquina de una calle hay unas figurillas de madera pequeña, medianas y grandes; muy bien talladas, otras a medio tallar y algunas pintadas y con expresiones muy vivas.

Nos recibió un amable señor llamado Gert  Bayer que, con su cincel y martillo en mano me dejo tomarle un par de fotos mientras que con orgullo me relataba cómo se inició en el arte de la madera y que era originario del lugar; también me explicó que las máscaras de madera eran utilizadas para espantar al invierno.

En cada pieza se podía apreciar diversas expresiones y gestos desde dolor cansancio o simplemente de inmensa curiosidad; sin duda alguna un trabajo que requiere de mucha paciencia y atención a lo detalles, esto me hizo recordar las máscaras de los Historiantes en mi país.

Es curioso, sobre los techos de las casas puedes ver piedras encima de las tejas de madera  y madera alrededor de las casas a tal punto que también forman parte de la decoración o hermosas murales pintados sobre las paredes. Y curiosamente también encontramos zapatos viejos usados para plantar flores: al entrar en cualquier casa se puede observar  animales disecados  o cuernos de venados u otro animal de montaña, siempre hay un pequeño sombrero hecho a base de lana llamado “Feierabendmütze” o traducido al español como sombrero al final de trabajo.

Este era usado sólo por los artesanos del violín, ahora en su mayoría son usados como decoración y son tejidos especialmente en casa; de eso me di cuenta cuando intente comprar uno y me explicaron que no había tienda que los vendiera ya que eran las esposas de los artesanos quienes se dedicaban a hacer los tejidos mientras sus esposos trabajaban.

Esto me hizo preguntar si ¿Sólo los hombres tenían un distintivo? Y la respuesta es que no,  el vestido de las mujeres llamado Dirndl tiene un delantal hecho para usar a la altura de la cintura, que se anuda de diferente manera; si la mujer es soltera el nudo se hace en el medio es decir sobre el ombligo y si es casada se hace a un lado todo esto con un escote muy pronunciado; en la actualidad las mujeres lo usan los fines de semana o para ir a la Iglesia con sus maridos que también van en traje tradicional y siempre saludando con un “Grüss Gott” que significa Saludo a Dios.

Frente a la colorida torre de la Iglesia se encuentra una estatua de un hombre tallando un violín; su nombre Matthias Klotz. Al caminar un poco atrás de la torre de la Iglesia se puede encontrar un museo de violines que relata la creación y la historia de los violines y un poco sobre la vida de este curioso hombre nacido en “medio de la selva” que fue alumno de el mejor maestro de violines de su época en Austria: Jacob Stainer, quien a su vez fue alumno del mejor maestro en Italia Nicolo Amati quien fue maestro también de otro famoso escultor de violines Antonio Stradivarius. Hay un pequeño rumor de que Stradivarius y Klotz fueron amigos pero eso aún no se sabe con certeza si fue cierto o no.

Algo que me encantó fue que cuando entre a la Iglesia pude observar que en cada banca estaba tallado sobre una placa de madera o de metal  el nombre de cada miembro de la Iglesia; me pareció una pequeña muestra de orden, respeto y confianza,  puesto que cada miembro del pueblo posee un lugar en el que sabe le espera un asiento con su nombre.

Sin duda alguna diría que Mittenwald es la descripción de todo lo que conocemos de Alemania en cuanto a tradición y cultura se refiere: es increíble como un lugar te puede robar el corazón sin que te des cuenta, Mittenwald se robó un pedacito del mío y deseo seguir compartiendoles mi experiencia, así les contaré más sobre este maravilloso pueblo en “medio de la selva” en mi próxima postal. Saludos mi Suchitoto.

Texto y fotografías de: Blanca Rosa Rincàn Pineda.

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