Un elefante blanco para las artes en Suchitoto.

¿Un elefante blanco en Suchitoto? ¿Para qué sirve un elefante en la ciudad? Suchitoto cuenta con una hermosa construcción para las artes, que si no cumple su función y utilidad para lo cual fue creado bien podría compararse a un elefante blanco en medio de la ciudad.  Con esta metáfora queremos hablar sobre uno de los pocos espacios vitales para la cultura y las artes que tiene Suchitoto.

Hablaremos de una de las más hermosas obras -una porque son varias- que con mucho celo y dedicación construyó don Alejandro Cotto. Nos referimos al proyecto que dio en llamar el Teatro de las Ruinas y que luego más tarde en el 2013 fue nombrado con mucha justicia como Teatro Alejandro Cotto honrando su nombre y legado.

La figura de don Alejandro Cotto, es clave y de vital importancia para entender el fenómeno Suchitoto. Amado por muchos y no tan entendido por otros, don Alejandro fue uno de los hombres más visionarios que ha tenido Suchitoto. Mucho de lo que es hoy este municipio, fue gracias a su visión, trabajo y pujanza  aunque eso cause ruido en los oídos de algunas personas.

Pero en la nota de hoy queremos centrarnos en uno de sus hijos más queridos al que dedicó buena parte de su vida: la construcción de un teatro en Suchitoto.

Según mis datos el Teatro Alejandro Cotto, otrora Teatro Las Ruinas, fue fundado en 1991 en el marco  del  lanzamiento del primer Festival Permanente de Arte y Cultura de Suchitoto. Uno de los países que creyó en don Alejandro y el proyecto de construir un teatro fue Alemania quien donó para su reconstrucción inicial más de $280,000. Luego se sumaron otras ayudas de otros países, incluyendo del gobierno central.

 

Para los que trabajamos en gestión sabemos que don Alejandro fue todo un Quijote en el pueblo, luchando contra gigantes y molinos de viento para llegar a tener el teatro que hoy conocemos. Una de sus últimas gestiones que supe fue la instalación de 48 paneles solares fotovoltaicos ubicados en el techo del teatro, los cuales son capaces de generar más de 17,000 kilovatios al año. Además de colocar un sistema de ventilación para el Teatro. Todo esto gracias a gestiones de don Alejandro que junto a su Patronato de Restauración Cultural de Suchitoto lograron su instalación con la embajada de Alemania y con la asistencia técnica de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ).

El Teatro visto como tal, hoy por hoy reúne una inversión de alrededor de un millón de dólares. Solo cuando uno sabe lo que significa construir un sueño y conoce estos datos y todas las puertas que sin duda le cerraron, los retos y desafíos, las frustraciones y la incomprensión de soñar cosas imposibles en un pueblo chiquito,  entiende mejor el porqué del respeto, gran celo y enorme cuidado y dedicación  que don Alejandro tenía con el teatro.

Desde  1991 una vez al año el teatro abre sus puertas con todo su esplendor y luces para mostrar su belleza, su pinacoteca con su colección de arte y los más bellos espectáculos dignos de un teatro europeo. Con este evento  el teatro brilla y convierte a Suchitoto en la capital de las artes y la cultura como él llamó a su ciudad. Las 27 ediciones del festival internacional atestiguan el trayecto, esplendor y credibilidad del proyecto nacional e internacionalmente.

Durante años ha habido muchas voces que reclaman el Teatro como un espacio público, para el desarrollo de actividades artísticas y culturales de Suchitoto. Y aunque muchos critican el contenido del festival como algo lejano del gusto del pueblo este es y ha sido una oportunidad para educar y cultivar al público el aprecio por las artes.

Con la muerte de don Alejandro en el 2014 es el  Patronato de Restauración Cultural de Suchitoto, quien se convierte en administrador y custodio legal del inmueble Teatro Alejandro Cotto.

En los últimos años es el Patronato quien ha trabajado incansablemente para mantener y sostener el teatro. Tarea sin duda nada fácil, con los estándares dejados por don Alejandro; pero es de reconocer que el Patronato lo ha hecho muy bien. Con aciertos y desaciertos comprensibles podemos ver de vez en cuando algunas actividades durante el año.

Pero aquí es donde entra el elefante blanco de nuestra nota. ¿Que hace un Teatro cerrado con una esporádica programación, en un municipio que busca abrirse al turismo y la cultura como ejes para el crecimiento y desarrollo?

¿Cómo integrar otros esfuerzos y compromisos para el mantenimiento y la sostenibilidad del teatro Alejandro Cotto?

¿Cómo hacer entender al Gobierno central y local que ellos son los responsables de que existan espacios para el entretenimiento y las artes en nuestros municipios? Si queremos un teatro más cercano y abierto ¿Cómo podemos participar en el cuido, mantenimiento, mejora y resguardo de este espacio?

Es claro que tener y administrar un teatro significa un gran compromiso y un gasto mensual significativo para su mantenimiento, y aunque muy pocos coterráneos quieren colaborar en eso, (por no decir nadie) también es cierto que teniéndolo cerrado casi todo el tiempo, tampoco cumple su función como espacio para lo cual fue creado. Es evidente que todas las gestiones de fondos para su construcción se justificaron bajo la premisa de ayudar a las artes y cultura de/en Suchitoto. Por tanto antes de seguir señalandonos es importante encontrar el equilibrio, ese punto de equilibrio para que dejemos de mostrar un bonito elefante blanco cerrado a los centenares de turistas que nos visitan, dejemos de culpar al Patronato, dejemos de señalarnos y dejen de realizarse festivales de teatro, música y de cine en la calle, mostrándonos y dando la impresión al público (local, nacional e internacional) como si estuviéramos divorciados o enemistados como gremios culturales en Suchitoto, incapaces de coordinarnos y encontrar acuerdos y puntos de equilibrio.

Creo que es tiempo y justo dejar el distanciamiento  y que todas las organizaciones culturales -que tampoco es que sean muchas, ni haya grandes diferencias- puedan sentarse junto al Patronato y la municipalidad para buscar el punto de equilibrio y los compromisos justos para que Suchitoto y nuestros jóvenes tengan un espacio donde se pueda honrar los esfuerzos y sueños de don Alejandro, con un teatro digno para las artes y para el pueblo.

No es difícil solo hace falta iniciativa, visión, voluntad y compromiso por quienes dirigen las entidades culturales y el gobierno local, para que trasciendan los provincialismos, los sesgos, los protagonismos, egos y diferencias por ayudar a que este elefante blanco se transforme brille y vibre más a menudo con el esplendor para el que fue soñado y creado: un teatro para las artes  conectado con su pueblo. Suchitoto y las artes lo merecen, ¿no cree usted?

Nota: agregamos este hermoso video testimonial de don Alejandro Cotto producido por Paula Heredia de Casa Clementina.

Texto: Milton Doño.
Comparte en: